MADRID, 29 Abr. – La menopausia precoz, que se presenta antes de los 40 años, no solo implica sofocos y cambios de ánimo, sino que también repercute en la salud cardiovascular. Un nuevo estudio publicado en JAMA Cardiology revela que estas mujeres tienen un 40 % más de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria a lo largo de su vida, lo que resalta la necesidad de un seguimiento cercano de su salud cardíaca desde atención primaria y cardiología.
Un marcador clave de riesgo cardíaco de por vida
Las mujeres que experimentan la menopausia natural antes de los 40 años tienen un riesgo aproximadamente un 40 % superior de sufrir enfermedades coronarias a lo largo de su vida en comparación con aquellas que atraviesan la menopausia más tarde. Este hallazgo proviene de un extenso estudio realizado por Northwestern Medicine en Estados Unidos, que ha sido pionero en calcular el riesgo cardíaco de por vida asociado con la menopausia prematura.
Los resultados sugieren que los médicos deberían interrogar de manera sistemática a las mujeres sobre la edad de inicio de la menopausia, aprovechando esta transición como una oportunidad para identificar a aquellas con mayor riesgo y poder intervenir más temprano.
«Cuando la menopausia se inicia antes de los 40 años, las mujeres suelen tener por delante más de la mitad de su esperanza de vida», indica la doctora Priya Freaney, autora principal del estudio y profesora adjunta de medicina en la división de cardiología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. «Es fundamental entender el riesgo acumulado de sufrir enfermedades cardíacas relacionadas con obstrucciones a lo largo de su vida», añade.
Décadas de datos y una brecha que golpea más a las mujeres negras
La cardiopatía coronaria es una condición en la que las arterias del corazón se obstruyen o se estrechan debido a una acumulación de depósitos grasos llamados placas. Estas pueden restringir el flujo sanguíneo al corazón y provocar infartos o debilitar el músculo cardióaco.
El estudio, que siguió a más de 10.000 mujeres estadounidenses durante varias décadas, también señala que la menopausia precoz es tres veces más común entre las mujeres negras que entre las blancas (15,5 % frente a 4,8 %). Según Freaney, esta desigualdad probablemente se debe a una combinación compleja de factores relacionados con el estilo de vida, problemas de salud y desigualdades estructurales, más que a diferencias biológicas inherentes.
Freaney y su equipo analizaron datos de 10.036 mujeres posmenopáusicas de diferentes etnias que participaron en seis estudios de largo plazo en Estados Unidos, entre ellos el Estudio del Corazón de Framingham y la Iniciativa para la Salud de la Mujer.
Entre 1964 y 2018, se registraron más de 1.000 eventos de enfermedad coronaria, incluyendo ataques cardíacos fatales y no fatales. Incluso al considerar factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión y la diabetes, la menopausia precoz se asoció con un 41 % más de riesgo en mujeres negras y un 39 % en mujeres blancas.
Los investigadores señalan que las causas de la menopausia precoz no se comprenden completamente y probablemente sean multifactoriales. Algunos factores contribuyentes incluyen aspectos genéticos, biológicos y ambientales, la aparición temprana de la menstruación, hábitos de salud como el tabaquismo, la obesidad y el impacto del estrés crónico acumulativo.
No está claro si la transición a la menopausia en sí misma crea un entorno vascular propenso a las enfermedades, o si las mujeres que experimentan una menopausia precoz ya tienen un perfil de riesgo subyacente que las predispone a ambas condiciones.
¿Qué hace el estrógeno en el corazón y qué pasa cuando baja antes de tiempo?
Aun en la edad promedio, los cambios hormonales de la menopausia pueden afectar la salud cardiovascular. La disminución de los niveles de estrógeno durante este periodo desencadena cambios que incrementan el riesgo de enfermedad coronaria.
«Con la reducción de los niveles naturales de estrógeno, sin importar la edad, se elevan el colesterol y la presión arterial, la grasa corporal se redistribuye hacia el abdomen, disminuye la masa muscular, los niveles de azúcar en sangre pueden desregularse y las arterias tienden a endurecerse», explica Freaney, quien además dirige el Programa de Atención Cardíaca
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