Las autoridades de Irán han vuelto a condenar la «piratería» de Estados Unidos contra buques mercantes iraníes, que, según han defendido, realizaban actividades comerciales «legítimas» en alta mar. Esto se produce en el contexto del bloqueo naval impuesto por las Fuerzas Armadas de Washington a los puertos de Teherán y tras la «incautación de tipo pirata» y «ataques deliberados» contra las embarcaciones iraníes Majestic y Tifani la semana pasada.
El representante permanente de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, ha enfatizado en una misiva que los «continuos actos internacionalmente ilícitos de Estados Unidos» han resultado en «una nueva incautación de tipo pirata» y «ataques deliberados» a estos barcos. Esto ha llevado a Irán a instar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a exigir a Estados Unidos el cese «inmediato» de «tales acciones ilegales» y la liberación «de forma inmediata e incondicional» de «todos los buques, cargamentos y bienes incautados».
Asimismo, Iravani ha mencionado una publicación en redes sociales de un fiscal de Estados Unidos que «se jactó de la incautación, al estilo pirata, de dos buques, el Majestic y el Tifani, y del posterior robo de 3,8 millones de barriles de petróleo iraní». Este acto ha sido calificado como «una admisión explícita y deliberada de una conducta internacionalmente ilícita».
La declaración del diplomático iraní subraya que «las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han interceptado, abordado y confiscado por la fuerza buques comerciales iraníes en alta mar, basándose en su actitud intimidatoria», lo que según él, es un claro ejemplo de la adicción de Washington «a la ilegalidad» y «una violación flagrante del artículo 2, párrafo 4, de la Carta de Naciones Unidas».
Estos actos, calificados como «atroces» e «ilícitos» en la misiva de Iravani, no solo «violan» la legislación que rige el derecho del mar, sino que también constituyen una «amenaza directa para la seguridad marítima» y «agravan la volátil situación en la región».
Además, el diplomático ha resaltado que «la invocación de disposiciones internas, que son ilegales por naturaleza, no puede, bajo ninguna circunstancia, justificar un delito tan abominable cometido mediante el uso de la fuerza». Así, ha argumentado que tal conducta equivale a la «coacción ilegal, interferencia en el comercio internacional legítimo y la ilegal incautación de bienes».
Finalmente, tras condenar «categóricamente» y rechazar «de manera inequívoca» tales «actos de agresión y piratería patrocinados por un estado», la República Islámica ha señalado que Estados Unidos «asume la plena e innegable responsabilidad internacional» por «todas las consecuencias derivadas de estas acciones ilegales», además de su «grave impacto» en la navegación internacional, la seguridad marítima y la paz y seguridad regional e internacional.
