MADRID, 2 Sep. (EUROPA PRESS) – Un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones de Buck, en Estados Unidos, ha descubierto que el sistema inmunológico intestinal se altera en ratones con la enfermedad de Alzheimer. Este hallazgo sugiere una «posible nueva vía terapéutica» para abordar esta patología.
El estudio, publicado en la revista Cell Reports, ha mostrado que algunas células inmunitarias se desplazan a lo largo del eje cerebro-intestino. Alimentar a los ratones con una dieta rica en fibra ha permitido, según los investigadores, reducir la fragilidad relacionada con el Alzheimer, incluyendo el temblor.
«Este artículo sitúa al sistema inmunitario intestinal en la vanguardia de la patología de las enfermedades neurodegenerativas. Dado su tamaño y la capacidad de las células para desplazarse, es lógico que estas células inmunitarias tengan la capacidad de influir en la fisiología general», afirmó el coautor principal del trabajo, el doctor Daniel Winer.
La coautora principal, Jule Andersen, destacó que se trata de la investigación «más exhaustiva» del sistema inmunitario intestinal en un modelo de enfermedad neurodegenerativa, añadiendo su interés por estudiar el impacto de estos hallazgos en otras enfermedades como el Parkinson o la esclerosis múltiple.
Los científicos, liderados por la investigadora posdoctoral Priya Makhijani, descubrieron que la cantidad de linfocitos B productores de anticuerpos, responsables de mantener la armonía entre el microbioma y el sistema inmunitario intestinal, se reducían en ratones genéticamente modificados para desarrollar Alzheimer. Además, identificaron una firma migratoria en estas células, encontrando linfocitos B específicos del intestino y sus receptores migratorios en el cerebro y en la duramadre meníngea, su región limítrofe. Esta firma migratoria también ha sido hallada en cerebros humanos con Alzheimer mediante la minería de datos de estudios previos.
«Sorprendentemente, descubrimos que estas células inmunitarias en la frontera cerebral, que reconocen las bacterias que viven en los intestinos, se acumulaban en el cerebro afectado por Alzheimer», destacó Makhijani. El equipo también halló que la pareja de unión de este receptor de células inmunitarias intestinales, una quimiocina conocida por su capacidad migratoria, se producía en niveles más altos en la glía, las células inflamatorias del cerebro en Alzheimer.
Los investigadores, en colaboración con la Red Universitaria de Salud de la Universidad de Toronto (Canadá), realizaron experimentos de bloqueo en el eje utilizando un fármaco de molécula pequeña, sugiriendo que un nuevo mecanismo de largo alcance podría estar operando a lo largo del eje intestino-cerebro.
Beneficios de una Dieta Rica en Fibra
Otro hallazgo del estudio indica que alimentar a los ratones con Alzheimer con la fibra prebiótica antiinflamatoria inulina permitió restablecer su equilibrio intestinal y reducir la señalización de quimiocinas en el cerebro.
«Observamos que estas células migratorias se reponían en el intestino y que la fragilidad relacionada con la enfermedad de Alzheimer, incluido el temblor, se reducían en los animales», manifestaron los investigadores. Además, evidenciaron que la dieta prolongaba la esperanza de vida de los ratones y les proporcionaba una mejor calidad de vida.
A pesar de que esta investigación ha proporcionado una » caracterización exhaustiva» de los cambios en el sistema inmunitario intestinal en una enfermedad neurológica, los investigadores señalaron la necesidad de más estudios para determinar si dichos cambios son una respuesta a alteraciones cerebrales o si impulsan la enfermedad por sí mismos.
Winer, coautor principal, explicó que es posible que los daños relacionados con la edad desencadenen la inflamación cerebral que causa Alzheimer. “Al principio, el proceso probablemente sea protector, pero con el tiempo el intestino se ve comprometido, favoreciendo la proliferación de bacterias más peligrosas y alimentando la inflamación en todo el cuerpo», concluyó.
