Un estudio reciente alerta sobre la representación de las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) en películas y series de televisión, destacando que estas a menudo son anticuadas. Esto podría llevar a malentendidos que retrasen las intervenciones vitales de testigos ante un paro cardiaco real. Así lo indican investigadores de la Facultad de Salud Pública y la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) en el primer análisis de representaciones televisivas de RCP realizadas por testigos, que ha sido publicado en la revista ‘Circulation: Population Health and Outcomes’.
La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) aprobó en 2008 la RCP solo con manos, una técnica más simple y rápida que ha demostrado ser igualmente efectiva para proporcionar oxígeno a los órganos vitales, en comparación con el método tradicional que incluye respiraciones de rescate.
«En mi trabajo voluntario capacitando a jóvenes de Pittsburgh en RCP, hay mucha confusión. Les preguntamos a los estudiantes: ‘¿Qué es lo primero que hacéis?’ y responden: ‘Tomar el pulso’. Pero ya no lo hacemos en la RCP con testigos presenciales», explica Beth L. Hoffman, profesora adjunta de ciencias de la salud conductual y comunitaria en Salud Pública de Pitt. «En nuestras encuestas previas al curso, muchos estudiantes dicen haber visto RCP en redes sociales y televisión. Estas observaciones inspiraron el estudio».
La RCP solo con manos consta de solo dos pasos: llamar a urgencias e iniciar las compresiones torácicas. Sin embargo, al analizar 169 episodios de programas de televisión estadounidenses que mostraban la RCP solo con manos desde 2008, los investigadores encontraron que menos del 30 % de los episodios representaban los pasos correctamente. Casi la mitad de los episodios incluía prácticas obsoletas, como la reanimación boca a boca (48 %) y la toma de pulso (43 %).
Este análisis también reveló discrepancias significativas entre la televisión y la vida real en cuanto a quién recibe RCP y dónde sucede. En pantalla, el 44 % de los receptores tenían entre 21 y 40 años, mientras que la edad promedio de quienes reciben RCP en la realidad es de 62 años. Además, en los programas estudiados, el 80 % de los receptores de RCP estaban en público y el 20 % en casa; no obstante, el 80 % de los paros cardiacos extrahospitalarios ocurren en el hogar.
«Esto podría distorsionar la percepción pública», advierte Ore Fawole, recientemente graduado de Pitt y autor principal del estudio. «Si los espectadores creen que los paros cardiacos solo ocurren en público o entre jóvenes, es posible que no consideren la capacitación en RCP relevante para sus propias vidas. Pero la mayoría de los paros cardiacos ocurren en casa, y la persona que salvas probablemente sea un ser querido».
El estudio también mostró disparidades en quién recibe RCP, coincidiendo la representación de la ficción con la realidad. La mayoría de las víctimas de paro cardiaco que recibieron RCP solo con manos en pantalla eran hombres blancos. Actualmente, las mujeres, las personas negras y las personas latinas tienen menos probabilidades que los hombres blancos de recibir la intervención vital de un testigo.
«No sabemos si esto refleja la realidad o si la moldea, pero sería una buena pregunta para explorar en futuros estudios», comenta Hoffman. Ella sugiere que la colaboración entre expertos en salud pública y creadores de contenido podría ayudar a garantizar que las representaciones de RCP empoderen a los espectadores a actuar y a actuar correctamente cuando cada segundo cuenta.
