MADRID, 3 de junio – La escritora María Oruña ha publicado su nueva novela, ‘La Cámara de las Maravillas’ (Plaza & Janés), un thriller que profundiza en el mercado negro del arte. En este contexto, la autora ha reflexionado sobre los procesos de restitución de obras de arte incautadas en diversos países y ha manifestado que «quien hace la ley hace la trampa» en relación con estas devoluciones.
La nueva ley francesa sobre restituciones
Preguntada sobre la nueva ley francesa que permite al país devolver incautaciones artísticas, pero que excluye el periodo napoleónico, Oruña ha subrayado que es un tema que afecta directamente a «patrimonio español». «Aquí también sucede con el patrimonio que fue llevado de España por José Bonaparte en su momento, acreditado como rey en plena huida. Eso era patrimonio español», ha declarado.
Oruña ha agregado que «quien hace la ley hace la trampa», y ha criticado los intentos de devolución de obras clasificadas como pertenecientes a la prehistoria: «Dicen que devuelven obras que pertenecen a la prehistoria. Sí, vale, muchas gracias… Hablemos en serio…», ha comentado.
Un debate abierto y relevante
La autora ha asegurado que la restitución de obras de arte es un «debate abierto» y «relevante». A pesar de que se pueda pensar que este asunto no es importante, Oruña sostiene que «es relevante porque todos estos objetos conforman la idiosincrasia y la cultura de cada sitio». Además, ha enfatizado que «cada caso es muy particular» y que requiere un «estudio pormenorizado», así como la evaluación del «beneficio social» que implica esta restitución.
Ambientación y contexto de la novela
‘La Cámara de las Maravillas’ está ambientada en Madrid, aunque Oruña ha admitido que lo «fácil» habría sido situarla en ciudades reconocidas mundialmente por su arte, como París o Londres. La autora ha esclarecido que su novela fue escrita antes de que se llevara a cabo el robo en octubre pasado en el Museo del Louvre, donde varias joyas de la etapa imperial de Napoleón y su esposa, Josefina, fueron sustraídas.
«Es un robo chapucero. Es audaz, es sorprendente, pero sobre todo porque deja en evidencia el sistema de seguridad del Louvre, que es lo que más te sorprende», ha opinado Oruña. «Ir corriendo a plena luz del día, que se le caigan las joyas por el camino… No es lo que se considera elegante. Yo buscaba un misterio que no tuviese nada que ver con esto; quería el prototipo de ladrón de guante blanco clásico», ha añadido.
