El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge la exposición retrospectiva sobre la obra de Néstor Martín-Fernández de la Torre (1887-1938) en su primera parada en Canarias, después de su paso por el Reina Sofía de Madrid. La llegada de la muestra ‘Néstor reencontrado’ podría cerrar parte de la herida que dejó el olvido de historiadores de arte que lo «ignoraron y malentendieron» durante décadas. Cristina Magdaleno Galdona informa para EFE desde Santa Cruz de Tenerife.
El historiador y crítico de arte Juan Vicente Aliaga, encargado de comisariar la muestra que se abre este viernes 24, señala la necesidad de reencontrarse con Néstor, cuyo trabajo ha sido poco valorado por críticos e historiadores de arte en España. «Durante mucho tiempo, muchos años después de muerto y terminado el franquismo, quienes analizaron la obra de los artistas españoles de las tres primeras décadas del siglo pasado ignoraron totalmente a Néstor o lo malentendieron. Los principales historiadores españoles no han sabido captar la originalidad de su obra», argumenta Aliaga.
Una llamada de atención
Para el comisario, la muestra representa «una llamada de atención a la crítica de arte y a la historiografía española para releer a Néstor de otra manera y desde una perspectiva actual». Aliaga añade que se debe contextualizar el trabajo del artista, hablar de sus gustos literarios, sus fascinaciones, las correspondencias con amigos, sus influencias y la recepción que tuvo en ciudades como Barcelona, Madrid o París.
«Tambié quiero que el público tinerfeño conozca cómo fue recibido -en su época-, aceptado por unos y criticado por otros», resume Aliaga.
Fascinado por el modernismo catalán
La exposición, organizada en torno a nueve secciones, aborda los «titubeos iniciales» de Néstor, su búsqueda de identidad y su etapa en Barcelona, donde se sintió «fascinado por la arquitectura modernista» y mantuvo contacto con la intelectualidad catalana. En este contexto, Aliaga menciona que Néstor es apreciado por un sector del coleccionismo, aunque también enfrenta críticas por obras como ‘Epitalamio’, donde el propio Néstor aparece travestido, algo que se consideraba «una osadía extrema en ese momento».
En Barcelona, el artista canario se relacionó con otros artistas contemporáneos, como Mariano Andreu, Laura Albéniz e Ismael Smith. Sus exposiciones conjuntas fueron recibidas «entre pullas tremendas», donde se le criticó con gran encarnizamiento por el componente decadente o ambiguo sexualmente de algunas de sus obras.
Elementos, casi surrealismo y la gran transgresión
La muerte prematura de Néstor privó al público de la culminación de su proyecto más ambicioso, relacionado con la representación de los cuatro elementos. «Pudo completar el agua y la tierra pero no el aire y el fuego. Son las obras más ambiciosas y mejor terminadas. Claramente hay un componente casi surrealista en la forma de mostrar a los peces zambullidos», indica Aliaga.
El comisario sostiene que en la obra de Néstor no existe el realismo, ya que este artista vivía «en un mundo claramente de fantasía». «El poema de la tierra» se considera el más atrevido en temas de sexualidad, presentando parejas homosexuales inspiradas en la flora canaria.
Aliaga enfatiza la innovación de Néstor en la lectura de los géneros, lo que representa un gran atrevimiento en el contexto europeo de los años 30. La muestra también destaca una sección dedicada a los sátiros, una figura mitológica que Néstor encontraba interesante «por su carácter lascivo».
Néstor polifacético
El comisario de ‘Néstor reencontrado’ también solicita no olvidar las manifestaciones menos conocidas de la obra del grancanario, como sus proyectos para decorar obras de teatro y musicales, así como sus colaboraciones con su compañero sentimental, el compositor Gustavo Durán Martínez. «Diseñó incluso muebles, tejidos, carteles, tapices… Era un hombre del Renacimiento, como se suele decir», concluye Aliaga.
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