
MADRID, 4 Abr. (EDIZIONES) – El placer sexual femenino sigue rodeado de tabúes, de presiones culturales y de expectativas que pueden dificultar el que muchas mujeres disfruten plenamente de su sexualidad. Especialistas en salud sexual advierten de que factores como la culpa, el estrés o la idea de que el sexo debe ser una ‘performance’ para complacer a la pareja pueden generar desconexión con las propias sensaciones.
Esta presión, sumada a la falta de educación sexual centrada en el autoconocimiento, hace que muchas mujeres lleguen a consulta sin saber qué les gusta realmente o cómo experimentar placer, según denuncia en una entrevista con salud Infosalus la sexóloga Mónica Branni, quien nos ofrece una entrevista a Salud Infosalus con motivo de la publicación de ‘¡Mujeres al placer!’ (La Esfera de los libros).
Así, sostiene que alrededor del placer femenino en la actualidad se entiende desde el punto de vista complaciente, y son muchas las normas culturales que les impiden sentir placer y les exigen darlo constantemente, lo que a su vez suele generar inseguridad, miedo o confusión.
“Uno de los primeros problemas que hay en torno al placer sexual femenino es cómo lo entendemos. Si el placer entra a formar parte de la esfera de la validación de nuestra pareja, desde la complacencia, se aleja de nuestras sensaciones, de la conexión emocional con la otra persona, o con nosotras mismas, convirtiéndose en una performance menos relacionada con la autenticidad”, advierte esta experta y divulgadora.
Todo es una “cascada de efectos”, donde también tiene lugar el autodescubrimiento: “Si el placer y el sexo los planteamos como opcionales, descartamos el autoconocimiento y el entendimiento de cómo funciona el placer para nosotras. Muchas mujeres llegan a la consulta porque no saben qué les gusta, y vemos una desconexión tremenda con lo que se entiende como ‘sexualidad’”.
El Sentimiento de Culpa También Está Detrás Muchas Veces
Sobre la culpa sexual, dice que las mujeres en muchas ocasiones sienten que tienen que adaptarse a una representación de la mujer determinada en el sexo. Así, la mujer debe estar disponible, ser complaciente y hábil en el sexo con la otra persona, “pero no tanto como para demostrar ser experimentadas, curiosas y capaces de darnos autoplacer”; algo que, en su opinión, también genera ese sentimiento de culpa e impide el placer sexual en muchas mujeres.
“Y todas estas esferas en lo público asustan y generan culpa, opresión. Vivimos entre la espada y la pared con nuestra sexualidad; intentamos no ser frígidas, pero también no ser personas que no se permiten explorar su sexualidad porque cuando lo hagan deben estar guiadas. Y todo ello, si cruzamos esa línea, entonces la culpa aparece”, resalta Branni.
Con esto, manifiesta una vez más que la culpa sexual proviene de las actuales restricciones culturales y advierte que estas se traspasan a futuras generaciones. “Es muy fácil sentir culpa sexual, pero también vergüenza en la sexualidad y en la experimentación”, afirma.
Cómo Afecta el Estrés al Placer Sexual Femenino
En cuanto al estrés, otro de los problemas del placer sexual, subraya esta sexóloga que en la sociedad actual todos estamos configurados por el estrés, sobre todo a nivel social, y en Occidente lo vivimos constantemente. Esto conlleva una serie de expectativas, que pueden generar estrés en las mujeres por no cumplir con unas determinadas expectativas de sexualidad romántica, que siempre se intenta cumplir.
Pero, a su juicio, el gran problema es que con el amor ya hay más referentes como el amor sano o maduro, pero en la sexualidad no los tenemos, y estamos rodeados de creencias de que ‘para tener sexo hay que tener, por ejemplo, determinadas predisposiciones’. “Entonces, cuando esa es nuestra visión del sexo, todo lo que no sepa hacer nos genera estrés, y esto nos desconecta terriblemente de las sensaciones”, subraya.
Habla igualmente de la hormona del estrés, el cortisol, que aumenta a medida que comenzamos a sentir esa expectativa de autoexigencia, suprimiendo así nuestra respuesta sexual: “Nos pone en alerta, se activa nuestro sistema nervioso simpático y nos impide relajarnos y fluir.”
El tema hormonal también es un escollo en la experiencia de sentir más o menos placer sexual en la mujer, según prosigue Mónica Branni, quien señala que en la sociedad actual se tiene entendido el deseo como una línea que disminuye en determinadas etapas de la vida, como durante la lactancia o el embarazo.
