MADRID, 6 de mayo. Investigadores de la UC San Francisco (Estados Unidos) y del Imperial College de Londres (Reino Unido) han demostrado que una sola dosis de psilocibina, el compuesto psicodélico encontrado en los hongos alucinógenos, provoca cambios anatómicos en el cerebro que pueden durar hasta un mes después de la experiencia.
El estudio, publicado en Nature Communications, se realizó con voluntarios sanos que nunca habían consumido psicodélicos, pero podría ayudar a explicar los efectos terapéuticos de la psilocibina en afecciones como la depresión, la ansiedad y la adicción. Los investigadores vinculan cambios temporales en la «entropía» cerebral, que es la diversidad de la actividad neuronal, con la introspección. Esto sugiere que la experiencia psicodélica en sí misma es importante para los efectos terapéuticos a largo plazo de la sustancia.
MÁS ENTROPÍA CEREBRAL Y MÁS AUTOCONCIENCIA EMOCIONAL
Los investigadores descubrieron que una dosis alta de psilocibina provocaba un aumento de la entropía en los minutos y horas posteriores a su consumo. El grado de entropía predecía la introspección o autoconciencia emocional que los participantes experimentaban al día siguiente; y esto, a su vez, predecía mejoras en su bienestar un mes después.
«Psicodélico significa ‘que revela la psique’ o que la hace visible», asegura la autora principal, Robin Carhart-Harris, doctora y profesora distinguida de Neurología Ralph Metzner en la UCSF. «Nuestros datos demuestran que estas experiencias de introspección psicológica se relacionan con una cualidad entrópica de la actividad cerebral y cómo ambas influyen en las mejoras posteriores de la salud mental. Esto sugiere que el viaje psicodélico y sus correlatos en el cerebro son componentes clave en el funcionamiento de la terapia psicodélica».
Los investigadores utilizaron diversas técnicas de neuroimagen y medición cerebral, algunas de las cuales se realizaron durante el punto álgido de la experiencia psicodélica, así como antes y un mes después. Ninguna de las 28 personas que participaron en el estudio tenía un diagnóstico de trastorno de salud mental, lo que permitió a los científicos realizar más pruebas.
En la primera parte del experimento, a los sujetos se les administró una dosis de 1 mg de psilocibina, considerada un placebo por los investigadores, y luego se les monitorizó mediante electroencefalografía (EEG), que registra la actividad cerebral a partir de electrodos colocados en el cuero cabelludo.
Durante las semanas siguientes, se midieron la introspección psicológica, el bienestar y la capacidad cognitiva de los participantes. Se analizó la actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional (RMf) y la conectividad cerebral mediante imágenes de tensor de difusión (ITD).
QUÉ SIGNIFICAN ESTOS RESULTADOS PARA LA SALUD MENTAL
Un mes después de la administración del placebo, los sujetos recibieron 25 mg de psilocibina, una dosis capaz de provocar un fuerte viaje psicodélico. Durante la experiencia, los investigadores volvieron a medir la actividad cerebral de los sujetos mediante EEG, y en las semanas siguientes repitieron las mismas pruebas realizadas tras la dosis de 1 mg. Esto permitió a los científicos comparar los efectos del viaje psicodélico en el cerebro y la mente con los efectos del placebo.
A los 60 minutos de tomar la dosis de 25 mg de psilocibina, el EEG reveló una mayor entropía, lo que sugiere que el cerebro estaba procesando una mayor cantidad de información bajo los efectos del psicodélico.
Un mes después, los investigadores analizaron el cerebro de los participantes mediante DTI, una técnica que mide la difusión del agua a lo largo de las vías neuronales, y descubrieron que estas eran más densas y presentaban mayor integridad, lo que contrasta con lo que ocurre en el envejecimiento, que provoca que estas vías se vuelvan más difusas.
Los investigadores advierten que es necesario seguir investigando para comprender mejor el significado de este cambio, pero el resultado es una señal nunca antes vista de cómo los psicodélicos pueden alterar el cerebro.
Al día siguiente de la dosis de 25 mg, todos menos uno de los 28 participantes calificaron la experiencia como el estado de conciencia más inusual que jamás habían experimentado. La persona restante la situó entre
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