El pequeño pueblo salmantino de Morasverdes se ha convertido en un punto de referencia del arte contemporáneo al cumplirse dos años de la apertura del centro de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson (FMCMP). Este espacio, que fusiona arte y naturaleza, busca contribuir a dinamizar la zona.
Cristina García Casado (Salamanca, EFE) detalla que Morasverdes, un municipio de la comarca de Ciudad Rodrigo que supera por poco los 200 habitantes y está a 78 km de Salamanca capital, se ha consolidado desde la apertura del centro en diciembre de 2023 como un nuevo punto de interés tanto para los amantes del arte como para el público general.
“Es una sede, es un gran museo, tiene obras que podrían estar en cualquier museo del mundo, muy valiosas y muy importantes”, ha explicado a EFE Ángel Antonio Rodríguez, comisario de la exposición permanente del centro ‘Arte y naturaleza. Las huellas son el camino’.
El comisario también subraya que la apertura del centro supone una apuesta por poner en valor los recursos naturales y culturales del medio rural, revitalizando una zona de baja densidad poblacional como es este pequeño pueblo.
Artistas internacionales y obras de gran valor cultural
En este impecable edificio moderno situado en un enclave rural, pueden admirarse obras de los máximos representantes del ‘land art’, que se basa en la naturaleza como escenario y material, tales como Robert Smithson y Dennis Oppenheim. Richard Long está presente con su obra Green Quartz Circle (1990), una instalación de cuatro metros de diámetro formada por decenas de piedras de cuarzo verde.
Además, el recorrido incluye destacados artistas internacionales como Marina Abramović, Anish Kapoor, Olafur Eliasson y David Nash, junto a españoles como Agustín Ibarrola, Cristina Iglesias, Perejaume, Cristina García Rodero o Daniel Canogar. En los últimos meses, se han incorporado nuevas piezas de Eugenio Ampudia, Claudia Comte, Ulrich Ruckriem, Juan Asensio y Javier Riera, quien ha realizado un proyecto de mecenazgo específico para el centro que se integra con el paisaje de la zona.
Una muestra “viva”
Se trata de una muestra permanente pero dinámica, que mantiene un total de entre 50 y 60 obras, pero va cambiando algunas por otras con los fondos propios de la Fundación y siempre bajo la idea del camino como metáfora de vida y la relación entre el arte y la naturaleza.
“Son obras de distintas generaciones, estructuradas en cinco secciones, con una premisa muy didáctica, de manera que cualquier persona, sea niño o profesional del arte, pueda disfrutarla. Abundan los grandes formatos y la multidisciplinariedad: hay mucha fotografía, pero también escultura, instalación y pintura”, ha indicado el comisario.
En 2024, su primer año completo, el centro recibió 4.600 visitantes y en lo que va de 2025 ha superado los 4.000, cifras que la Fundación considera adecuadas para un espacio de estas características, que se ubica en un entorno rural donde la mayor afluencia de visitantes se concentra los fines de semana y en verano, cuando aumenta la población local.
Vocación pedagógica
El centro nació también con la voluntad de acercar el arte al público general y en especial a los niños y jóvenes, por lo que tiene un programa para escolares y grupos de asociaciones, instituciones y organizaciones, en el que también pueden alojarse.
La Fundación eligió Morasverdes como su segundo centro tras el de Madrid porque conocía previamente la zona y ahora está volcada en el programa escolar gratuito, que incluye ayudas para el transporte, permitiendo así acercar a los colegios rurales el arte contemporáneo. EFE
