
MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) – Se estima que 4,2 millones de personas mueren cada año en todo el mundo en los 30 días siguientes a una cirugía. Sin embargo, según un estudio publicado en el European Heart Journal, estas cifras podrían reducirse con medidas preventivas.
Impacto positivo de la atención cardiológica
En un estudio observacional, investigadores de la Universidad de Basilea, Suiza, analizaron a un grupo de pacientes que sufrieron daño cardíaco durante o inmediatamente después de una cirugía no cardíaca. Algunos fueron evaluados por un cardiólogo, mientras que otros no tuvieron esta atención especializada.
Los pacientes que consultaron con un cardiólogo tuvieron menos probabilidades de fallecer al año siguiente y de sufrir una segunda afección cardíaca grave, como un infarto, insuficiencia cardíaca o arritmia.
Resultados del estudio
El estudio, realizado por el doctor Christian Puelacher y la doctora Noemi Glarner, mostró que las muertes y las cardiopatías graves postoperatorias podrían prevenirse si algunos pacientes acudieran a un cardiólogo especialista como parte de su atención posoperatoria.
«Con el envejecimiento de la población, la cirugía es cada vez más frecuente. Aunque la cirugía no sea cardíaca, el corazón se ve sometido al estrés de la intervención, que incluye la anestesia, la pérdida de sangre, la inflamación y los cambios en la presión arterial. Esto puede provocar un infarto/lesión de miocardio perioperatorio, o IMP», explica el doctor Puelacher.
Riesgo en pacientes específicos
En pacientes de alto riesgo, como aquellos con afecciones cardíacas o vasculares preexistentes, o mayores de 65 años, la IPM se presenta en aproximadamente el 15% de los pacientes, generalmente sin síntomas. A pesar de su presentación asintomática, la IPM es un fuerte predictor de complicaciones y muerte en los días y meses posteriores a la cirugía.
Metodología del estudio
Para investigar si se podían prevenir las complicaciones y muertes postoperatorias, los investigadores utilizaron un «experimento natural», dependiendo de la disponibilidad de un cardiólogo para evaluar a los pacientes como parte de su atención.
El estudio incluyó un grupo de 14.294 pacientes que se sometieron a una cirugía no cardíaca, como una cirugía ortopédica, en el Hospital Universitario de Basilea o el Hospital Cantonal de Aarau, Suiza, y que fueron considerados de alto riesgo de IPM debido a su edad (65 años o más) o enfermedades cardiovasculares preexistentes.
Después de la cirugía, se realizó un análisis de sangre a los pacientes para determinar sus niveles de troponina, una proteína que se libera cuando el corazón sufre daños, como durante un infarto. El estudio se centró en 1.048 pacientes cuyas pruebas indicaron que habían sufrido un infarto o daño cardíaco en el momento de la operación y que fueron tratados en la sala de cirugía.
De estos, 614 pacientes (58,6%) fueron evaluados por un cardiólogo. En el caso de los 434 restantes (41,4%), no había un cardiólogo disponible, ya sea por ser fin de semana, festivo o porque se priorizó la atención de otros pacientes más urgentes. Si bien este tipo de estudio implica que otros factores podrían influir en los resultados de los pacientes, los investigadores hicieron todo lo posible para considerarlos.
Impacto de la atención especializada
La comparación de los dos grupos mostró que los pacientes atendidos por un cardiólogo tenían un 35% menos de probabilidades de morir en el plazo de un año tras la cirugía y un 46% menos de probabilidades de sufrir problemas cardíacos graves, como infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca repentina, arritmias cardíacas peligrosas o muerte por cardiopatía. Estos pacientes también tenían mayor probabilidad de someterse a pruebas de imagen cardíaca y de que se les recetaran medicamentos más fuertes.
El doctor Puelacher destaca: «Nuestro estudio demuestra que la participación de un cardiólogo en la atención del paciente después de una cirugía mayor de infarto se asocia con menos problemas cardíacos graves y una mejor supervivencia un año después. Nuestros resultados sugieren que la estrecha colaboración entre los equipos quirúrgico y cardíaco puede mejorar los resultados tras una cirugía mayor».
Importancia de la detección temprana
La cirugía solo se realiza por una buena razón y tras una evaluación cuidadosa de los riesgos; sin embargo, aun así pueden presentarse complicaciones. Es fundamental detectar IPM en pacientes con riesgo. Si se observan signos de lesión cardíaca, un cardiólogo puede garantizar que los pacientes reciban el seguimiento y tratamiento necesarios.
