Mateos ha solicitado una revisión del procedimiento actual, ya que se ha omitido el trámite de consulta al Consejo, así como el informe negativo emitido por este órgano el pasado 16 de octubre sobre la propuesta actual de deslinde de las marismas de Doñana. Este rechazo se fundamentó en que el deslinde «no se ajusta a la realidad ecológica de las marismas de Doñana» y en las «potenciales consecuencias negativas que pudieran generarse sobre la gestión y conservación de los valores del Espacio Natural, por los que es reconocido internacionalmente».
Se considera fundamental que «se atienda a los abundantes argumentos presentados (alegaciones, exposiciones en el Consejo, literatura científica, recursos de reposición o requerimientos) con el objeto de que el dominio público se defina a partir de la mejor información técnica y científica disponible».
La queja llega tras el acuerdo alcanzado en el pleno extraordinario del Consejo de Participación celebrado el 16 de octubre, el cual obtuvo 32 votos a favor, 8 votos en contra (AGE) y una abstención, donde se informó negativamente sobre la propuesta actual de deslinde.
El rechazo se motivó en que el deslinde «no se ajusta a la realidad ecológica de las marismas de Doñana» y en las «potenciales consecuencias negativas que pudieran generarse sobre la gestión y conservación de los valores del Espacio Natural, por los que es reconocido internacionalmente».
Desde entidades ecologistas se ha señalado que comparten el contenido y los argumentos de la carta, considerando que el ministerio «era plenamente consciente, y así se lo habíamos hecho saber a través de nuestras alegaciones, de que debía consultar al Consejo de Participación de Doñana».
Ciencia, participación y marismas: qué pide Doñana para redefinir el dominio público
«En todo caso, más allá de las cuestiones plenamente jurídicas, no consultarlo es totalmente inaceptable; es ignorar la voz de Doñana, la voz de la ciencia, la voz de la participación pública», ha señalado.
Por lo tanto, ha considerado «totalmente adecuada» la petición por parte del presidente del consejo, en su nombre y en el nombre de todos los que componen este órgano, de que «se suspenda este acto de deslinde y que se vuelva a poner en marcha un nuevo procedimiento basado en la ciencia, en el conocimiento y en la realidad de Doñana».
La queja formal incluye la solicitud de revisar el proceso con criterios científicos actualizados, así como la participación de equipos técnicos independientes. También se demanda mayor transparencia y un análisis profundo del impacto ecológico de cualquier modificación territorial.
Con esta acción, Doñana «alza la voz» ante lo que considera un riesgo adicional para su futuro. El mensaje es claro: proteger la marisma es proteger uno de los últimos grandes humedales de Europa, un patrimonio natural cuya conservación requiere decisiones firmes y bien fundamentadas.
