
Archivo – Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania). – Sebastian Gollnow/dpa – Archivo
MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) – Las incertidumbres persistentes en torno a los acuerdos comerciales y los efectos económicos y financieros a largo plazo de los aranceles siguen configurando el panorama de la estabilidad financiera de la zona euro, según el ‘Informe de Estabilidad Financiera’, publicado hoy por el Banco Central Europeo (BCE).
A pesar de que, desde abril, los mercados bursátiles mundiales han alcanzado nuevos máximos históricos y los diferenciales de crédito se encuentran ajustados en términos históricos, la institución considera que los mercados financieros, en particular los de renta variable, siguen «siendo vulnerables a ajustes bruscos» debido a las valoraciones persistentemente altas y la creciente concentración del mercado.
En este sentido, se advierte que la confianza del mercado podría cambiar bruscamente por diversos factores, como el deterioro de las perspectivas de crecimiento o noticias desalentadoras sobre la adopción de la inteligencia artificial (IA). Además, los desajustes de liquidez en fondos de inversión abiertos, los nichos de alto apalancamiento entre los fondos de cobertura y la opacidad en los mercados privados podrían intensificar la tensión en el mercado.
La preocupación por la tensión en las finanzas públicas de algunas economías avanzadas también podría generar tensiones en los mercados globales de bonos, afectando a la estabilidad financiera de la zona euro. Esto podría producir cambios en los flujos internacionales de capital y fluctuaciones cambiarias, reduciendo la competitividad de la región y provocando fluctuaciones en los costes de financiación.
Por otro lado, aunque los bonos soberanos de la zona euro se están beneficiando de menores riesgos para el crecimiento económico y de una dinámica de «huida hacia la seguridad» tras la turbulencia arancelaria de abril, el BCE advierte que los balances soberanos podrían verse presionados a medio plazo. Esto plantea riesgos derivados de las mayores necesidades de emisión y los costos de financiación.
En concreto, el BCE resalta el riesgo vinculado a la expansión fiscal, en parte asociada al gasto necesario en defensa, así como con los problemas estructurales persistentes, como la digitalización, la baja productividad, el envejecimiento de la población y el cambio climático.
Además, los débiles fundamentos fiscales en algunos países de la zona euro y las repercusiones externas del riesgo fiscal podrían poner a prueba la confianza de los inversores.
Perspectivas del sector privado
Respecto al sector privado, el BCE destaca que los balances de empresas y hogares en la eurozona han mejorado en los últimos años. Sin embargo, a medida que se extiende el impacto de los aranceles, el sector empresarial sigue siendo vulnerable. También se señala que, en caso de despidos, la capacidad de los hogares para hacer frente a sus deudas podría verse afectada.
Los bancos de la zona euro han mostrado resiliencia ante perturbaciones recientes gracias a su sólida rentabilidad y amplios colchones de capital y liquidez. No obstante, la exposición al riesgo crediticio de las empresas más sensibles a los aranceles podría seguir perjudicando el rendimiento de los préstamos bancarios. Asimismo, las crecientes interrelaciones con entidades no bancarias podrían exponer las vulnerabilidades de la financiación en condiciones de mercado estresadas.
Conclusiones del BCE
El BCE defiende que, en el actual entorno macrofinanciero y de políticas altamente incierto, es clave preservar y fortalecer la resiliencia del sistema financiero. Se recomienda que las autoridades macroprudenciales mantengan los requisitos existentes de colchón de capital y las medidas basadas en los prestatarios para asegurar normas de concesión de préstamos sólidas.
Finalmente, dada la creciente presencia en el mercado y la interconexión de entidades no bancarias, se considera necesario implementar un conjunto integral de medidas políticas para aumentar la resiliencia del sector de intermediación financiera no bancaria, lo que contribuiría a impulsar la integración de los mercados de capitales de la zona euro.
