MADRID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) – La cineasta brasileña Marianna Brennand vive con emoción y orgullo la nominación al Goya a mejor película iberoamericana de ‘Manas’, una obra que aborda el abuso infantil y la explotación sexual en Brasil, centrándose en las menores de la isla de Marajó. Esta historia, que Brennand califica de «transformadora», aborda una realidad «universal».
«Estamos cansadas de vernos a través de una mirada masculina que nos cosifica. Vivimos en una sociedad patriarcal, machista, donde los hombres creen que tienen derecho sobre nuestras existencias y nuestros cuerpos, y la sociedad los deja impunes. Es algo estructural», aseguró Brennand en una entrevista en la Embajada de Brasil en Madrid.
La cineasta señala que su película retrata una «violencia sistémica contra las mujeres» y lamenta que, aunque su historia es «universal», se basa en casos reales de menores de la Isla de Marajó (Brasil). «Lamentablemente, lo que se muestra en la película sigue ocurriendo hoy. La explotación sexual, la trata de personas y los abusos en el hogar, perpetrados por quienes deberían protegernos, están presentes en Brasil y en todo el mundo. Por eso, la historia de ‘Manas’ es tan universal, tan necesaria y urgente«, denunció.
‘Manas’ –basada en casos reales– narra la historia de Marcielle, una joven de 13 años que, frente a un futuro sin alternativas y circunscrita a un entorno de violencia estructural, opta por desafiar al sistema opresor de su comunidad. «Fueron diez años de trabajo desde que escuché por primera vez los casos de explotación sexual de chicas en la Isla de Marajó y decidí que tenía que hablar de ello«, explicó.
Admitió que su intención inicial era realizar un documental, pero al investigar se dio cuenta de que «nunca podría poner a una chica frente a una cámara y pedirle que reviviera una experiencia traumática». «Eso sería muy violento para ellas. Entonces comprendí que la ficción era la única forma posible de contar esta historia«, detalló.
La violencia se siente, pero no se ve
El principal desafío de ‘Manas’, según su directora, fue cómo transmitir al espectador la violencia que sufren las menores sin mostrarla. «La película es muy sensorial, y usamos el lenguaje cinematográfico para que el espectador entienda lo que vive esa chica sin tener que verlo directamente«, comentó. Añadió que esto fue una decisión «política» como mujer, ya que «tenía que contar esta historia respetando los cuerpos y las existencias de las mujeres y niñas, mostrándolas de manera digna».
«Desde el inicio, al pensar la película, enfrentamos el dilema de narrar una historia tan violenta sin incluir más violencia en pantalla. Especialmente porque la violencia sexual no debería existir jamás. Para mí, como cineasta mujer, recrear una escena de violencia sexual sería totalmente inaceptable y poco ético», argumentó.
Defiende que se puede contar una historia de violencia sin mostrarla, ya que eso permite crear «empatía» y conectar con las víctimas. «Con la violencia, a menudo apartamos la mirada, nos cuesta hablar y afrontar el tema. Pero necesitaba que el público mirara, que empatizara con esa chica y sintiera lo que ella siente. Porque cuando observamos, pensamos, sentimos y podemos transformar y curar», enfatizó.
Durante la entrevista, Brennand recordó a Giselle Pellicot al afirmar que «la vergüenza no es de las víctimas, sino del agresor». «Necesitamos educación, cambios de comportamiento, apoyo institucional para las mujeres y víctimas, y que los agresores sean castigados«, reclamó.
Finalmente, confía en que ‘Manas’ será una forma de «sanación» para que cada mujer o menor que haya sufrido violencia sexual «se sienta visto, abrazado, comprendido y animado a romper su silencio».
Tras los pasos de Walter Salles
‘Manas’ está nominada a los Premios Goya 2026 en la categoría de Mejor Película Iberoamericana, un reconocimiento que considera «especialmente poderoso para el cine brasileño y para las mujeres que lo hacen posible«.
«Nos enteramos de la nominación viéndolo por Zoom. Estábamos todas juntas y fue una mezcla de felicidad y euforia», recuerda Brennand. «Es un reconocimiento muy importante en un momento crucial para el cine brasileño. Como mujer directora, contar una historia sobre mujeres que resuena en todo el mundo es profundamente significativo«, añadió.
La directora comparte nominación con Dolores Fonzi y Patricia Velázquez, lo que, según ella, «dice mucho del momento actual que viven las mujeres. Nuestras historias están siendo contadas y nuestras películas vistas y reconocidas«, enfatizó. El año pasado, la película brasileña ‘Aún estoy aquí’, de Walter Salles, ganó el Goya en la categoría a la que aspira ‘Manas’.
«Quizá tengamos la oportunidad de repetirlo, esta vez con una mujer, una directora brasileña, representando a todas las cineastas de Brasil. Estoy muy feliz y orgullosa«, recalca.
Brennand sostiene que el éxito de ‘Manas’, con 42 premios ganados en todo el mundo, radica en que cualquier persona puede identificarse con el dolor de las niñas protagonistas. «No importa si eres mujer o si has sufrido algún tipo de violencia, puedes conectar con esa chica, con su dolor. Sin embargo, me entristece que esa conexión existe precisamente porque esa violencia ocurre en todas partes», lamenta.
Además, recuerda que es «muy común» que al final de las proyecciones, muchas mujeres se acerquen a ella para agradecerle la producción. «Se me acercan con lágrimas en los ojos y me dicen que no solo pasa en Brasil. Eso me impacta. No ha habido un solo país al que hayamos ido en el que eso no haya ocurrido», ha clamado.
Éxito del cine brasileño
Por otro lado, Brennand celebra que el cine brasileño está siendo reconocido a nivel mundial, como lo demuestra el éxito de ‘El Agente Secreto’, de Kleber Mendonça, con cuatro nominaciones a los Oscar, o ‘Aún Estoy Aquí’, de Walter Salles, que ganó el Oscar a mejor película internacional en 2025 y el Goya a Mejor Película Iberoamericana el mismo año.
«Desde el año pasado estamos reconstruyendo nuestra cultura y la producción de nuestras películas después del horrible gobierno que afrontamos. Muchísimas películas brasileñas han podido hacerse y estrenarse. Creo que el éxito mundial de ‘Aún estoy aquí’ abrió un portal para el cine brasileño. Muchas películas han seguido su camino«, admite mientras exige mantener las políticas culturales para que los cineastas puedan filmar, investigar y desarrollar sus proyectos. «Debemos mantenernos firmes», subraya.
