MADRID 30 Sep. (EUROPA PRESS) – Una revisión de estudios realizada por la Universidad de Buckingham, Reino Unido, demuestra que los aerosoles nasales líquidos o en polvo son tan efectivos y a veces incluso mejores que los dispositivos de inyección como los EpiPens para administrar adrenalina. Los hallazgos se presentaron en el Congreso Europeo de Medicina de Emergencia, celebrado en Viena (Australia).
¿Qué es la anafilaxia?
La anafilaxia es una reacción alérgica aguda a sustancias como frutos secos o picaduras de insectos, y constituye una emergencia potencialmente mortal. Un paciente que sufre un shock anafiláctico suele presentar algunos o todos los siguientes síntomas: picazón en la piel o sarpullido rojo, hinchazón de ojos, manos, pies, boca, lengua y garganta, dificultad para respirar, sibilancias, dolor abdominal, náuseas y vómitos. Puede desmayarse y perder el conocimiento muy rápidamente. Requiere tratamiento urgente con adrenalina (también conocida como epinefrina), generalmente mediante una inyección o un goteo intravenoso.
Los hallazgos de la revisión
La doctora Danielle Furness realizó una revisión sistemática de cinco estudios internacionales que comparaban dispositivos de adrenalina inyectados intramuscularmente, como los EpiPens, con aerosoles nasales. Los estudios se llevaron a cabo en Israel, Canadá, Tailandia, Estados Unidos y Japón. «Mi revisión concluyó que la adrenalina intranasal, una alternativa sin aguja que se administra en forma de líquido o aerosol de polvo seco, puede ser tan efectiva como el EpiPen, y algunas formas llegan al torrente sanguíneo incluso más rápido», afirmó.
Seguridad y eficacia de los aerosoles nasales
La doctora Furness, actualmente en su primer año de medicina en el Royal Derby Hospital (Reino Unido), decidió comparar las opciones emergentes para la anafilaxia, como los aerosoles nasales, con las directrices actuales mientras estudiaba cuidados intensivos para obtener su título. Evaluó la seguridad y eficacia de los diferentes sistemas de administración de adrenalina, centrándose también en la farmacocinética, es decir, el proceso mediante el cual el fármaco entra, sale y atraviesa el cuerpo.
El análisis reveló que la absorción de los aerosoles nasales era comparable o incluso más rápida que la de las inyecciones, con tiempos máximos estimados de 2,5 a 20 minutos, en comparación con los 9 a 45 minutos de la adrenalina inyectada. Se observaron niveles de adrenalina en el plasma sanguíneo similares o superiores con los aerosoles nasales y los efectos secundarios fueron leves y desaparecieron rápidamente.
Ventajas de los aerosoles nasales
Es importante destacar que los aerosoles nasales tienen una mayor duración y son más portátiles que los dispositivos de inyección. Su vida útil es de dos años, mientras que los dispositivos de inyección deben reemplazarse cada 12 a 18 meses. El aerosol nasal Neffy, por ejemplo, mide poco más de seis centímetros de largo, mientras que el EpiPen mide poco más de 15 cm.
Perspectivas futuras
Ante esta evidencia, Furness afirmó: «Si se aprueba su uso, los espráis nasales podrían convertirse en una alternativa adecuada e igual de eficaz sin agujas que el EpiPen, el tratamiento actual para la anafilaxia. Los pacientes seguirían necesitando instrucciones claras sobre cómo y cuándo usar un spray nasal, pero podría mejorar la administración oportuna de adrenalina, especialmente para personas con miedo a las agujas o en entornos públicos extrahospitalarios, lo que podría reducir las tasas de hospitalización».
Los puntos fuertes de la revisión incluyen el análisis de aerosoles nasales líquidos y en polvo seco, comparándolos directamente con la adrenalina inyectada. Sin embargo, las limitaciones resaltan que todos los estudios fueron ensayos tempranos de fase I, donde se probaron diferentes sistemas en adultos sanos y no se presentaron casos de anafilaxia. También se debe considerar que algunos estudios tuvieron un número pequeño de pacientes y aún no existe información sobre la seguridad a largo plazo en el uso cotidiano.
