El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, compareció a petición propia ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados el 3 de noviembre de 2026, en Madrid (España). Su dimisión ha sido recibida en el PSOE con alivio, comprendiendo que no había opción más que asumir responsabilidades políticas tras la gravedad de dos catástrofes ferroviarias en un solo año. Se espera que este movimiento impulse su precampaña y les permita «remontar» frente a la oposición.
La renuncia de Puente era considerada necesaria por la magnitud del accidente ferroviario en Urda (Toledo), que se cobró la vida de 69 personas y que se suma al choque de trenes en Adamuz (Córdoba) en enero, con 46 víctimas mortales. Los diferentes cargos socialistas coinciden en que su decisión de dimitir refleja su responsabilidad, especialmente luego de haber gestionado las primeras horas críticas de la emergencia y de haber dado explicaciones en varias ruedas de prensa, así como ante los grupos parlamentarios en la Comisión Permanente del Congreso.
Dudan que Sánchez se enterase a última hora
Sin embargo, existe escepticismo sobre si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se enteró de la dimisión de Puente en el último momento, justo antes de que este lo anunciara sorpresivamente tras una comparecencia de cuatro horas en la Cámara Baja. Aunque tanto Puente como Moncloa confirmaron esta versión, algunas voces dentro del partido sugieren que la decisión ya estaba pactada desde el principio, como se percibió en las declaraciones iniciales de Sánchez, quien consideró «inadmisible» que España sufriera dos accidentes mortales en su sistema de alta velocidad en un mismo año.
La salida de Puente del Gobierno, la primera dimisión de un ministro de Sánchez desde 2018, permite al PSOE regresar a una precampaña electoral después de haber sido seriamente afectado por el accidente. El partido había planeado una estrategia optimista hacia las elecciones generales del 29 de noviembre, marcando una campaña en la que Sánchez incluso había mostrando su faceta más cercana, bailando en el escenario y besando a su mujer, quien enfrenta un juicio por presuntos delitos de corrupción.
Las actividades mediáticas de Sánchez y su equipo, previstas en espacios más desenfadados, como el programa «La Revuelta» o el podcast «Keep it cutre», se ven ahora restringidas por la tragedia. Es probable que el presidente deba adoptar un tono más contenido e institucional.
«No somos iguales», nuevo lema
La dimisión de Puente les proporciona una oportunidad de redefinirse, que ya se refleja en un mensaje recurrente entre los socialistas en redes sociales, posible nuevo lema de campaña: «No somos iguales». Este mantra intenta resaltar la diferencia en la gestión de responsabilidades políticas, especialmente comparando su reacción ante los accidentes con la falta de respuesta del Partido Popular en situaciones similares, como el accidente de tren de Angrois en 2013 o la DANA de Valencia en 2024.
A pesar de que el escenario electoral dista de ser favorable para el PSOE, que enfrentaría una clara derrota en las encuestas, han encontrado un discurso cohesionado que les permite luchar en la campaña. La forma en que Puente dejó su cargo, actuando con «honestidad política y atendiendo al dolor de la gente», ha dejado «sin discurso» a las formaciones opositoras como el PP y Vox, que, según declaraciones de un miembro de la Ejecutiva, solo buscan acabar con Pedro Sánchez.
Una diputada socialista expresó que la decisión de Puente fue «la mejor que pudo tomar» al asumir las responsabilidades políticas necesarias y «demostrar que no todos los políticos somos iguales». Esta declaración se produce a pocos días de que Sánchez retome su apretada agenda de actos políticos: este viernes en Valencia, el sábado en Tarragona y el domingo en Bilbao.
