Los líderes son conscientes del agravamiento de la emergencia climática, manifestándose a través de inundaciones más repentinas, sequías prolongadas y huracanes devastadores, aunque la mayoría de los discursos ofrecieron pocas novedades ante este escenario negativo.
El compromiso alcanzado en el Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5°C está en jaque, mientras las emisiones avanzan a golpe de récord.
«Es un fracaso moral y una negligencia mortal», lamentó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en su discurso ante el plenario.
Petro y Boric señalan directamente a Trump
Algunos dirigentes no dudaron en señalar directamente a Trump, quien niega el calentamiento global y retiró nuevamente a su país del Acuerdo de París tras regresar a la Casa Blanca hace nueve meses.
El republicano es una de las grandes ausencias de esta cumbre, junto con la del líder chino, Xi Jinping, ambos al frente de los países más contaminantes del mundo.
El más incisivo fue el presidente colombiano, Gustavo Petro, quien mantiene un pulso particular con Trump a raíz de los bombardeos de EE.UU. sobre lanchas de civiles supuestamente vinculadas con el narcotráfico en aguas del Caribe y el Pacífico.
En su discurso, Petro responsabilizó a su par de acercar a la humanidad «al abismo» por su «negación de la ciencia». «El señor Trump está equivocado, la ciencia alumbra el colapso si Estados Unidos no se mueve hacia la descarbonización de su propia economía. No es taladrar, taladrar y taladrar; está 100 % equivocado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump», dijo.
En la misma línea, el presidente de Chile, Gabriel Boric, en la recta final de su mandato, acusó a Trump de mentir y lo situó en el grupo de voces que «deciden ignorar o negar la evidencia científica».
Más cauteloso fue el brasileño y anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo Gobierno negocia con la Administración estadounidense para revertir los aranceles del 50 % sobre gran parte de sus exportaciones.
Sin citar a nadie, Lula advirtió que “fuerzas extremistas fabrican mentiras para obtener ganancias electorales” y perpetuar “un modelo obsoleto” que agrava las disparidades sociales y económicas, y la degradación ambiental.
La misma fórmula utilizaron otros líderes. El presidente francés, Emmanuel Macron, también se refirió a la desinformación climática como una “amenaza” a las democracias, mientras que su homólogo guyanés, Irfaan Ali, pidió desafiar a los “negacionistas climáticos” que han capturado la agenda ecológica.
Por su parte, China, a través de su viceprimer ministro, Ding Xuexiang, reiteró su compromiso con el “verdadero multilateralismo” y llamó al mundo a eliminar las barreras comerciales en aparente alusión a la guerra de aranceles de Trump.
Sin embargo, el primer ministro británico, Keir Starmer, prefirió mirar a otro lado del planeta y culpó al líder ruso, Vladimir Putin, a quien calificó de “dictador”, de usar los precios de los combustibles como arma de guerra.
Entre reproche y reproche, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, pidió “por favor, parar de culpar a los vecinos” por la emergencia climática, mientras que su par sirio, Ahmed al Sharaa, antiguo líder local de Al Qaeda y una de las sorpresas de esta cumbre, dijo estar abierto a inversiones en renovables.
Nuevo fondo de protección a las selvas
En uno de los actos paralelos a la plenaria, Lula lanzó una de sus principales iniciativas para esta COP30: un fondo global para conservar los bosques tropicales, como la Amazonía, con potencial para beneficiar a unos 70 países. Este nuevo mecanismo pretende superar el concepto de “donación” y convertir la cooperación en una suerte de negocio.
La iniciativa contempla pagos por cada hectárea de vegetación en pie, pero también se penalizará por cada hectárea deforestada.
La idea es ofrecer financiación en condiciones ventajosas y usar el fondo como una suerte de cartera de inversión. Por el momento, Brasil, Noruega, Francia, Indonesia, Alemania y Portugal han aportado o prometido recursos.
La cumbre de líderes continuará este viernes con el resto de los discursos en la plenaria y dos mesas de trabajo: una sobre la transición energética y otra sobre los diez años del Acuerdo de París.
El encuentro previo entre líderes mundiales busca definir el tono de la COP30, la cumbre climática de la ONU, que se celebrará oficialmente del 10 al 21 de noviembre en la ciudad de Belém do Pará, que es la misma que acoge la reunión actual de líderes mundiales.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, prometió hacer de esta la “COP de la verdad” y exige pasar de los discursos a la acción frente al lento avance global contra el cambio climático y las desastrosas consecuencias que se están viviendo en todo el mundo por dicha causa.
