El libro «Reconciliación. Memorias. Juan Carlos I de España», publicado en París, revela pasajes íntimos sobre la vida del rey emérito español Juan Carlos I y su relación con la tragedia familiar. Según el monarca, la muerte de su hermano Alfonso en 1956, mientras ambos jugaban con una pistola, marcó un «antes y un después» del cual nunca se recuperaría.
Juan Carlos confiesa en su breve capítulo titulado ‘El drama’ que no le gusta hablar del tema y que es la primera vez que se expresa sobre este suceso tan doloroso. «No me recuperaré de esta desgracia. La gravedad me acompañará en adelante», asevera, revelando la carga emocional que ha llevado a lo largo de su vida.
«Lo echo de menos», relata, «me gustaría tenerlo a mi lado, poder hablar con él. He perdido a un amigo, a un confidente. Dejó un vacío inmenso. Sin su muerte, mi vida habría sido menos sombría, menos infeliz». El recuerdo de aquella fatídica jornada del 29 de marzo de 1956, que era Jueves Santo, lo acompaña constantemente.
Una bala en la recámara
Juan Carlos recuerda que a ellos les habían quitado el cargador de la pistola del calibre .22, pero nunca se les ocurrió que pudiera quedar una bala en la recámara. «Se disparó un tiro al aire, la bala rebotó y alcanzó a mi hermano en plena frente. Murió en brazos de nuestro padre», narra quien fue monarca de España entre 1975 y 2014. Este incidente trágico sigue siendo un tema difícil para él; asegura que todavía, hoy en día, le cuesta hablar de ello, aunque piensa en el suceso «todos los días».
Además, el rey emérito expresa que la fecha del 3 de octubre, el día del aniversario de la muerte de su hermano, es un día inolvidable para él. Recuerda que tras el funeral, el silencio reinaba y esos fueron «momentos terribles». Sin embargo, solo dos días después, fue enviado de regreso a la Academia militar en España para «retomar la vida».
