
MADRID, 16 Abr. – Un descubrimiento del Grupo de Transformación y Metástasis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), publicado en la revista Nature Communications, abre una vía hacia la identificación de las lesiones precancerosas de mama que se convertirán en tumores.
El trabajo, dirigido por la investigadora Eva González, se ha centrado en el papel de la proteína RANK, cuya intervención en la génesis de los tumores de mama fue descubierta por la propia González en el año 2010 en el Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge (IDIBELL), donde mantiene una línea de investigación clínica.
En el tejido mamario conviven dos tipos de células: las luminales, que producen la leche, y las basales, que son contráctiles y permiten la expulsión de esa leche. Varios estudios sugerían que los tumores de mama se originan exclusivamente en una subpoblación de células luminales, las llamadas progenitoras luminales.
Sin embargo, el trabajo que ahora se publica, con Jaime Redondo como primer autor, desvela que los tumores pueden empezar en otro tipo de células, a las que los autores denominan células infieles y que derivan de las células basales.
La nueva investigación muestra que la expresión de la proteína RANK en las células basales provoca que pierdan su identidad y se conviertan en nuevas células que no son claramente ni basales ni luminales, sino híbridas, con características de ambas. Estas son las células infieles.
Según el nuevo trabajo, en las células infieles comenzarían todos los tipos de tumores de mama, tanto los luminales, que expresan receptores hormonales (+), como los triples negativos que no los expresan (-).
González comenta: «Lo que sabemos ahora es que las células basales de la mama pueden dar lugar a todos los tipos de tumores. Podríamos decir que la identidad definida de las células protege de la aparición tumoral. Sin embargo, cuando las células pierden su identidad inicial y se convierten en esas células híbridas o infieles, es cuando dan lugar a la aparición del cáncer».
Firma genética en las lesiones que progresarán a cáncer
El grupo ha desarrollado una firma genética que detecta en el origen de las lesiones precancerosas esas células infieles, lo que permite identificar cuáles de ellas van a evolucionar hacia tumores invasivos. Tras su trabajo de identificación de la firma genética en ratones, el grupo de Eva González ha probado este nuevo marcador con una cohorte de lesiones precancerosas mamarias humanas y ha comprobado que es capaz de identificar aquellas lesiones que sí se convertirán en cáncer.
González también señala que «un diagnóstico frecuente en mama es el del carcinoma ductal ‘in situ’, que es una lesión considerada precancerosa de la que hasta ahora no podía saberse si iba o no a evolucionar hacia un cáncer». A esto, agrega que «como eso hasta el momento no podía saberse, se trata a todas las mujeres con esas lesiones como si ya fuera un cáncer. Es decir, se está sobretratando a un número muy alto de mujeres».
Los diagnósticos de esas lesiones precancerosas han aumentado gracias a los programas de cribado y la mejora de las técnicas de imagen, hasta el punto de que actualmente el 20% de todos los diagnósticos de cáncer son esas lesiones precancerosas que, en realidad, no son cáncer. De ellas, solo un 30% se convertirán en cáncer, pero la imposibilidad de saber cuáles ha hecho que la inmensa mayoría se traten como cánceres.
La firma genética identificada por el grupo de Eva González podría detectar las lesiones precancerosas que van a evolucionar hacia tumores invasivos, es decir, hacia el cáncer: «Ahora hay que confirmar la firma con una cohorte independiente y refinarla para poder utilizarse en la clínica para identificar las lesiones que sí se convertirán en cáncer invasivo», concluye González.
