
MADRID, 10 Dic. (EUROPA PRESS) – Los médicos que tratan a pacientes gravemente enfermos en un entorno de emergencia podrían querer administrar el sedante etomidato, en lugar de ketamina, mientras colocan un tubo de respiración, según un ensayo aleatorio de la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos) publicado en la revista ‘New England Journal of Medicine’.
Coincidiendo con la publicación del artículo, el ensayo sobre el uso de sedantes para la intubación (RSI) se presenta en la conferencia Critical Care Reviews en Melbourne, Australia, uno de los países donde el etomidato se ha retirado del mercado.
El ensayo aleatorio es el primer estudio multicéntrico que demuestra riesgos cardiovasculares significativos asociados a dosis altas de ketamina, como presión arterial baja y arritmias, efectos secundarios que no han sido bien estudiados en el pasado.
Jonathan Casey, profesor asociado de Medicina en la División de Alergia, Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, señala: «Sabemos que los pacientes reciben tratamientos todos los días en hospitales de todo el mundo que nunca han sido evaluados en un estudio riguroso y que pueden ser ineficaces o incluso dañinos».
Además, Casey destaca la importancia de estudios como el RSI: «son vitales para comprender los tratamientos que los pacientes ya están recibiendo» y para garantizar que reciban las mejores opciones disponibles.
El ensayo comparó el uso de ketamina y etomidato durante la intubación traqueal de 2.365 pacientes en 14 departamentos de emergencia y unidades de cuidados intensivos en los EE. UU. Se encontró que el etomidato es seguro, ya que no incrementa el riesgo de muerte y disminuye significativamente el riesgo de presiones arteriales peligrosamente bajas durante el procedimiento, en comparación con la ketamina.
Los autores del estudio mencionan que ambos medicamentos, ketamina y etomidato, fueron aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) antes de que naciera el propio Casey. «Durante más de 40 años, se han administrado a millones de adultos en estado crítico cada año. Sin embargo, nuestro ensayo RSI es el primer ensayo multicéntrico a gran escala que examina cuál de los dos medicamentos ofrece los mejores resultados para los pacientes».
Los hallazgos indican que el etomidato es seguro, mientras que la ketamina puede provocar una presión arterial gravemente baja durante la intubación. Esto sugiere que en el futuro, muchos médicos optarán por usar etomidato en lugar de ketamina. Estos resultados subrayan la necesidad de investigar no solo el desarrollo de nuevos fármacos y dispositivos, sino también los tratamientos que los pacientes ya reciben.
Históricamente, el etomidato fue el sedante más utilizado, pero se descubrió que afectaba la producción de cortisol, lo que generó inquietudes sobre un posible aumento del riesgo de muerte tras la intubación. Como resultado, algunos países retiraron el etomidato del mercado. En muchos lugares, la ketamina comenzó a sustituir al etomidato como sedante principal durante la intubación de emergencia. Esta tendencia forma parte de un movimiento entre médicos y pacientes que buscan utilizar la ketamina para una variedad de problemas, como el dolor agudo y crónico, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, a pesar de la escasez de datos sobre su eficacia y seguridad.
Los posibles riesgos de la ketamina fueron puestos de relieve en 2023, cuando se creyó que el fármaco había causado la muerte del actor de «Friends», Matthew Perry.
Jonathan Casey afirma que los resultados del ensayo RSI, que demuestran que el etomidato no aumenta el riesgo de muerte y provoca menos hipotensión que la ketamina, podrían convencer a los países que retiraron el etomidato a volver a comercializarlo.
Con la vista en el futuro, los investigadores están evaluando el efecto de los sedantes en los resultados a largo plazo centrados en el paciente, como los síntomas del trastorno de estrés postraumático a los 12 meses. También están llevando a cabo el ensayo INSPIRE, que evalúa el uso de medicamentos relajantes neuromusculares que se administran junto a un sedante durante la intubación traqueal de emergencia, con el fin de relajar los músculos del paciente durante la colocación del tubo de respiración.
Finalmente, Casey concluye que “aún se desconoce si el beneficio de administrar medicamentos relajantes neuromusculares supera el riesgo y es importante evaluarlo en un estudio riguroso”.
