El Tribunal Supremo de Brasil ha decretado este lunes arresto domiciliario para el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023) tras incumplir varias medidas cautelares impuestas por su supuesta responsabilidad en la financiación de una trama para obstaculizar la causa en su contra por intento de golpe de Estado. Este anuncio fue realizado por el juez Alexandre de Moraes, quien ha supervisado el caso, en declaraciones recogidas por el medio brasileño UOL.
Restricciones impuestas al exmandatario
El juez De Moraes ha prohibido a Bolsonaro recibir visitas, salvo las de sus abogados, y usar teléfonos móviles. Además, debe llevar una tobillera electrónica como parte de las medidas de monitoreo. La decisión se adoptó después de que el expresidente utilizara cuentas de redes sociales de otras personas, incluyendo la de su hijo Flávio, para dirigirse a manifestantes que apoyaban su causa en Brasil, lo que se interpretó como un intento de coacción al Tribunal Supremo.
Reacción de la defensa y acusaciones de EE.UU.
La defensa de Bolsonaro expresó su sorpresa ante la imposición del arresto domiciliario, asegurando que el exmandatario no ha incumplido ninguna de las restricciones dictadas. Argumentaron que su mensaje a los manifestantes, que decía: «Buenas tardes, Copacabana. Buenas tardes, mi Brasil. Un abrazo a todos. Es por nuestra libertad. Estamos juntos», no debe considerarse un acto delictivo.
Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos criticó la decisión de De Moraes, acusándolo de violar los derechos humanos y de utilizar su cargo para silenciar a la oposición. El gobierno estadounidense condenó el arresto domiciliario y afirmó que tomaría medidas contra aquellos que participen en actos sancionados contra Bolsonaro.
Contexto de las acusaciones contra Bolsonaro
Estas acciones judiciales contra Bolsonaro se producen en el contexto de una investigación más amplia sobre su papel en la organización de protestas y actos de insurrección ocurridos después de las elecciones de octubre de 2022. Los fiscales han solicitado que se declare culpable al expresidente, que enfrenta potencialmente hasta 40 años de prisión y la inhabilitación indefinida para ocupar cargos públicos.
En medio de todo esto, diversos medios han reportado que Bolsonaro habría destinado hasta 2.000.000 de reales (aproximadamente 300.000 euros) para financiar su campaña en Estados Unidos, a través de su hijo Eduardo, en un esfuerzo por influir en la política estadounidense respecto a sanciones impuestas a funcionarios brasileños, incluidos jueces del Tribunal Supremo.
La situación del exmandatario sigue siendo crítica, dado que él y otras siete personas están acusadas de un complot para mantener el poder mediante la violencia, lo que ha llevado a un aumento significativo de la tensión política en el país.
