El precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, se disparaba en torno a las 8:17 horas del 9 de marzo de 2024, con un aumento de más del 15%, alcanzando los 107 dólares por barril, y llegando incluso a perforar los 115 dólares en momentos puntuales. Similarmente, el precio del gas en el mercado de futuros holandés, también de referencia europea, escalaba casi un 20% a esa misma hora, alcanzando los 65,70 euros por megavatio hora, con aumentos que en la apertura de cotización rondaban casi el 30%.
Esta subida de precios se produce en medio de una nueva oleada de ataques en Oriente Próximo y las dificultades para atravesar el estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas mundial. De hecho, el crudo ha seguido en ascenso tras acumular, la semana anterior, un repunte superior al 30%. El barril de crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, también experimentaba un aumento, subiendo casi un 13% hasta rozar los 103 dólares.
Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak han anunciado reducciones en su producción de crudo. A su vez, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que los precios del petróleo «a corto plazo caerán rápidamente» cuando la ofensiva lanzada por su Administración junto a Israel contra Irán logre «la destrucción de la amenaza nuclear» que ambos gobiernos atribuyen a Teherán. El magnate republicano considera que el aumento en el precio del crudo es «un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo».
En este contexto, se espera que las bolsas europeas experimenten caídas significativas en la apertura del lunes, cercanas al 3%. El índice Ibex 35 cerró la semana anterior en 17.074,4 puntos, tras una caída cercana al 1% el viernes. El selectivo nacional terminó así una semana marcada por una alta volatilidad, vinculada al conflicto en Oriente Próximo entre Israel y Estados Unidos por un lado, e Irán por el otro. En toda la semana pasada, el índice español retrocedió un 7,01%, su peor registro semanal de los últimos cuatro años.
El Estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de gas y petróleo
El estrecho de Ormuz representa la principal ruta de transporte de petróleo y gas a nivel mundial, por donde transita aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo. Cualquier interrupción en esta vía tiene un impacto inmediato sobre la economía global, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
El reciente ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha posicionado al estrecho de Ormuz en el centro de atención de la economía global, resurgiendo la inquietud sobre las posibles consecuencias de un cierre prolongado no oficial. En la práctica, el estrecho actúa como un canal estrecho por el que debe pasar casi todo el petróleo y gas que sale del Golfo Pérsico hacia el resto del mundo, siendo el punto de partida de las exportaciones de grandes productores como Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán. La mayor parte de los volúmenes que transitan por el estrecho no cuenta con rutas alternativas para salir de la región, según la EIA.
Situado entre Omán e Irán, el estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. El flujo de petróleo a través de este estrecho promedió 20 millones de barriles diarios en 2024, lo que representa alrededor del 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos, según la EIA. Los flujos que cruzaron Ormuz en 2024 y el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y sus derivados. Además, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transitó por Ormuz en 2024, principalmente desde Qatar.
EEUU lanza un plan para asegurar cargamentos
La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de Estados Unidos anunció el pasado viernes el lanzamiento de un plan de 20.000 millones de dólares (17.236 millones de euros) para asegurar los cargamentos transportados por mar en Oriente Próximo. Esta medida fue presentada tras las consultas con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y se implementará en «estrecha coordinación» con el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
El plan se centrará, en un primer momento, en seguros para maquinaria y casco, es decir, el buque en sí mismo y su cargamento. La DFC ya ha identificado aseguradoras norteamericanas con las que se contratarán las pólizas. «La cobertura de DFC ofrecerá un nivel de seguridad que ninguna otra póliza puede proporcionar. Estamos convencidos de que nuestro plan de reaseguro permitirá que el petróleo, la gasolina, el gas natural licuado, el combustible para aviones y los fertilizantes vuelvan a fluir a través del estrecho de Ormuz hacia el resto del mundo», afirmó Ben Black, consejero delegado de la DFC.
FUENTE
