– David Zorrakino – 
BARCELONA, 2 Feb. (EUROPA PRESS) – La directora asistencial del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, Maria José Abadías, ha anunciado que el centro ha realizado «el primer trasplante de cara del mundo» con la donación de una persona que había recibido la Prestación de ayuda para morir (Pram), conocida como eutanasia.
En una rueda de prensa, Abadías ha estado acompañada por Carme, la receptora del trasplante parcial de cara, y ha detallado que este procedimiento es el sexto trasplante facial realizado en España, de los cuales tres se han llevado a cabo en Vall d’Hebron, y el número 54 a nivel mundial.
El coordinador de programas de Donación y Trasplantes del Vall d’Hebron, Alberto Sandiumenge, ha destacado la complejidad de este procedimiento, señalando que ha requerido la participación de más de 100 personas durante varios meses de reuniones.
Planificación 3D
Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, ha indicado que se trata del primer trasplante de cara con planificación 3D, utilizando guías de corte de la receptora y la donante simultáneamente. Esta innovación fue posible debido a que la donante iba a recibir la eutanasia, lo que permitió una planificación detallada y la creación de modelos tridimensionales.
Además, este ha sido el primer trasplante de cara en el mundo con control continuo neurofisiológico, el primero con control de perfusión intraoperatorio utilizando fluorescencia NIR (Near-Infrared) a través del sistema SPY-PHI, y el primero con control posoperatorio de oximetría somática regional con infrarrojos.
La receptora
Carme estuvo de vacaciones en Canarias en julio de 2024, donde una picadura de insecto le provocó una infección que derivó en sepsis, lo que la obligó a «luchar por su vida» durante dos meses y terminó causando necrosis en varios tejidos, incluyendo la cara, la boca, la lengua y músculos faciales.
En diciembre de 2024, Carme llegó al Hospital Vall d’Hebron, donde Barret le presentó varias opciones, incluyendo el trasplante de cara, que Carme eligió para iniciar los trámites necesarios.
La donante
Durante este proceso, otra paciente solicitó la eutanasia por problemas genéticos y expresó su deseo de donar varios órganos, incluida la cara, si era posible. Barret recordó la intensidad emocional del momento cuando conocieron a la donante. «Os podéis imaginar que no pueden haber palabras para expresar la intensidad emocional y magnitud del momento. Lo único que quería saber la paciente era si podía donar la cara. Y la respuesta, obviamente, era positiva».
El médico elogió la generosidad de la donante y el trabajo del equipo de coordinación de trasplantes, quienes realizan una labor diaria «silenciosa y anónima», brindando apoyo a quienes deciden recibir la eutanasia y ayudando a aquellos que están a la espera de un trasplante.
Antes y Después
Carme relató que antes del trasplante había pasado por tres unidades de cuidados intensivos (UCI). Cuando salió, la necrosis le había «comido media cara», lo que le impedía comer, respirar bien y llevar una vida normal, ni siquiera para salir a tomar un café.
Cuatro meses y medio después del trasplante, tras pasar un mes entre UCI y la Planta de la Unidad de Quemados, Carme ha recuperado la sensibilidad en toda la zona trasplantada y se siente capaz de comer y beber: «Es perfecto». Actualmente, realiza ejercicios de rehabilitación periódicamente y ha expresado su agradecimiento a la donante, a quien no pudo conocer debido a la ley, así como al equipo de Vall d’Hebron y a Barret, a quien describe como su «ángel de la guarda».
El procedimiento
El trasplante, que se realiza en solo unos 20 centros en todo el mundo, involucra a profesionales de diversas áreas, incluyendo Cirugía Plástica, Microcirugía reparadora, Trasplante, Inmunología, Laboratorios, Psiquiatría y Psicología Clínica, Rehabilitación, Unidad de Cuidados Intensivos y Anatomía Patológica.
Para llevar a cabo el trasplante, el donante y el receptor deben compartir sexo y grupo sanguíneo, además de tener medidas antropométricas de la cabeza similares. El trasplante se realiza tras una valoración exhaustiva del receptor, que incluye una entrevista con una persona de su máxima confianza.
Aquí, se realizaron TACs a la donante y la receptora antes de la intervención, algo que fue posible al saber que la donante iba a recibir la eutanasia y que estaba dispuesta a donar. A partir de esto, se crearon modelos tridimensionales digitales y una máscara de silicona para reproducir la zona facial de la donante.
La operación, que puede durar entre 15 y 24 horas, comprende trasplantes de piel, tejido adiposo, nervios periféricos, musculatura facial y huesos de la cara, así como apoyo emocional y psicológico durante el postrasplante.
