
calentamiento global. Estos valores están basados en cifras de 2023 y no han sido ajustados por inflación, según el PNUMA, que tiene sede central en Nairobi, capital de Kenia.
Si no se revierten rápidamente las tendencias actuales, alerta, no se alcanzará la meta del Pacto de Glasgow por el Clima de duplicar la financiación pública internacional para la adaptación desde los niveles de 2019 hasta unos 40.000 millones de dólares para 2025.
«Cada persona en este planeta ya vive con los efectos del cambio climático: incendios forestales, olas de calor, desertificación, inundaciones y el aumento del costo de vida», subrayó la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, en un comunicado. «Si no invertimos en adaptación ahora, afrontaremos costos cada vez mayores cada año», añadió Andersen. El PNUMA remarca que, aunque 172 países del mundo disponen de estrategias de adaptación, 36 no las han actualizado en al menos una década, lo que aumenta el riesgo de respuestas ineficaces o mal orientadas.
El valor de los nuevos proyectos de adaptación apoyados por fondos multilaterales —como el Fondo Verde para el Clima y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial— alcanzó los 920 millones de dólares en 2024, un aumento del 86 % respecto al promedio de los cinco años anteriores. El PNUMA subraya que, aunque 172 países del mundo disponen de estrategias de adaptación, 36 no las han actualizado en al menos una década, lo que aumenta el riesgo de respuestas ineficaces o mal orientadas.
El valor de los nuevos proyectos de adaptación apoyados por fondos multilaterales —como el Fondo Verde para el Clima y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial— alcanzó los 920 millones de dólares en 2024, un aumento del 86 % respecto al promedio de los cinco años anteriores.
El futuro se presenta incierto
No obstante, el organismo advierte que este repunte podría ser temporal, ya que «las restricciones financieras emergentes hacen que el futuro sea incierto«. El nuevo objetivo colectivo adoptado en la COP29, que se celebró en 2024 en la capital de Azerbaiyán, Bakú, compromete a los países desarrollados a aportar al menos 300.000 millones de dólares anuales para la acción climática en los países pobres para 2035, recuerda el informe. Pero esa cifra, apostilla, cubre tanto mitigación como adaptación y sigue siendo insuficiente para cerrar la brecha financiera.
El PNUMA pide que la llamada “Hoja de Ruta de Bakú a Belém”, que busca movilizar 1,3 billones de dólares para 2035, priorice subvenciones y mecanismos no generadores de deuda, a fin de no agravar la carga financiera de los países vulnerables al cambio climático.
La COP30 se celebrará en Belém, entre el 10 y el 21 de noviembre próximos, con el objetivo de acelerar la implementación del Acuerdo de París (2015) y movilizar el financiamiento climático a gran escala para el sur global, entre otros objetivos.
El apoyo de los fondos climáticos para nuevos proyectos de adaptación aumentó en 2024, aunque las restricciones financieras emergentes hacen que el futuro sea incierto y que las perspectivas de cumplir con la meta de Glasgow para 2035 en cuanto a financiación sean poco realistas.
Tanto el financiamiento público como el privado deben intensificarse para aumentar la adaptación, cuidando de no incrementar la proporción de instrumentos de deuda utilizados por las naciones más vulnerables. El tema de la financiación deberá ser una de las prioridades absolutas de la próxima COP30. / ECOticias.com
