La ola de calor que asola la Península desde hace más de una semana -y que la AEMET prevé que terminará este miércoles- mantiene a gran parte del territorio nacional en alerta naranja y amarilla por altas temperaturas, especialmente en zonas de interior, en el entorno de los ríos Júcar y Segura y en el bajo Guadalquivir. Esta situación, unida a los fuertes vientos, al abandono de los usos tradicionales y la escasa gestión del territorio, suponen una combinación muy peligrosa que está originando incendios forestales incontrolables durante este verano.
Se trata, por tanto, de una emergencia que subraya la necesidad de repensar la estrategia frente a los incendios forestales, poniendo el foco principalmente en la prevención. Aunque España tiene uno de los mejores sistemas de extinción del mundo, existen fuegos que superan cualquier capacidad y la única forma de evitarlos es gestionar el paisaje y reducir su inflamabilidad.
Otros focos que afectan la Península
La Península está enfrentando múltiples incendios grandes activos, con un impacto importante en Castilla y León, Galicia, Ávila y Navarra, bajo condiciones meteorológicas muy desfavorables y con esfuerzos intensos para contenerlos.
- Chandrexa de Queixa, Ourense (Galicia): Este es uno de los incendios más grandes actualmente, con alrededor de 800-950 hectáreas afectadas. Los servicios de emergencia intentan que no alcance el Parque Natural de la Serra do Invernadoiro. La situación es compleja, aunque algunos incendios secundarios en la provincia están estabilizados o controlados.
- San Bartolomé de Pinares – Las Navas del Marqués (Ávila): Este incendio sigue activo y ha quemado cerca de 600-650 hectáreas. Más del 90% del perímetro está estabilizado y se ha permitido el regreso de los evacuados. El fuego tiene un índice de gravedad potencial 2, y el operativo sigue trabajando para evitar reactivaciones.
- Varios focos en Castilla y León: Se encuentran activos con nivel de gravedad IGR 2, como en Llamas de Cabrera y Villaverde de los Cestos, que continúan sin control en algunos frentes debido al abundante combustible y pendientes que dificultan las labores de extinción.
- Incendios en Navarra: Por ejemplo, en Carcastillo, donde los equipos continúan con el trabajo de extinción a pesar de las adversas condiciones.
- Condiciones adversas: Las altas temperaturas, el viento fuerte y la sequedad agravan la situación, por lo que las autoridades mantienen operativos reforzados de brigadistas, la UME, y medios aéreos y terrestres para controlar los focos activos y proteger a la población y el patrimonio natural.
Prioridad en la prevención
El incendio de Las Médulas demuestra que la prevención no es opcional, sino que es la única estrategia capaz de evitar la destrucción de vidas, patrimonio y ecosistemas. Así, en su último informe: “Incendios fuera de control: 20 años promoviendo la prevención”, la ONG propone una batería de medidas para evitar que incendios como este asolen el país:
- La extinción no basta: Incluso con los mejores medios, hay fuegos que no se pueden apagar. La clave está en reducir el riesgo antes de que empiece el incendio.
- Paisajes menos inflamables: Recuperar usos tradicionales, favorecer mosaicos de cultivos, pastos y bosques, y romper la continuidad del combustible.
- Atajar el abandono rural: Un territorio sin actividad acumula combustible. Recuperar ganadería extensiva y gestión forestal es prevención.
- Integrar el riesgo en la planificación: Urbanismo, infraestructuras y ordenación territorial deben considerar el riesgo de incendios extremos.
- Priorizar zonas críticas: Identificar Zonas de Alto Riesgo de Incendio (ZARI) y concentrar allí los esfuerzos preventivos.
- Cultura de autoprotección: En zonas de interfaz urbano-forestal, cada vivienda debe contar con su propio plan de autoprotección y medidas básicas para resistir un fuego.
- Adaptar el bosque al clima del futuro: Diversificar especies, reducir densidades y acelerar la madurez de los bosques para que sean más resistentes a sequías y calor extremo.
- Prevención social: Combatir las causas humanas de los incendios con educación, sensibilización y sanciones ejemplares.
Las medidas propuestas para prevenir los incendios que afectan bosques y zonas protegidas apuntan a que el medio rural deje de estar abandonado y se gestione adecuadamente, creando conciencia social a través de la información. Ante la realidad del cambio climático y sus nefastas consecuencias, es fundamental preparar los bosques para que, ante un futuro muy cálido, sean más robustos y resilientes.
