MADRID, 30 Ago. (EUROPA PRESS) – Un subestudio del ensayo ‘REBOOT’, publicado en la revista ‘European Heart Journal’, muestra que las mujeres tratadas con betabloqueantes tenían un mayor riesgo de muerte, reinfarto u hospitalización por insuficiencia cardíaca en comparación con las mujeres que no recibían el fármaco. Este estudio internacional fue coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y se presentó durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC Congress 2025) en Madrid.
‘REBOOT’ es el mayor ensayo contemporáneo que evalúa el efecto de los betabloqueantes en pacientes que sobreviven a un infarto de miocardio sin un deterioro moderado o grave de su función cardíaca (fracción de eyección del ventrículo izquierdo superior al 40 %). Se incluyeron 8.505 pacientes de 109 hospitales de España e Italia.
Aunque la proporción de mujeres en el ensayo no fue elevada, el número total de mujeres es el mayor jamás incluido en un ensayo que evalúa los betabloqueantes tras un infarto, lo que proporciona una gran potencia al análisis realizado.
Los pacientes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno para suministrarles betabloqueantes y otro al que no se le suministraba, mientras continuaban recibiendo la atención estándar tras el infarto. Se realizó un seguimiento de los pacientes durante una mediana de casi cuatro años.
El análisis revela diferencias notables entre sexos: mientras que los hombres no experimentaron ningún beneficio ni riesgo al ser tratados con betabloqueantes, las mujeres tratadas con este fármaco tuvieron un aumento significativo del riesgo de muerte, reinfarto u hospitalización por insuficiencia cardíaca en comparación con las mujeres que no recibieron el fármaco. Las mujeres tratadas con betabloqueantes tenían un riesgo absoluto de mortalidad un 2,7 % mayor que las que no fueron tratadas durante los 3,7 años de seguimiento del estudio.
Este riesgo elevado se limitó a las mujeres con una función cardíaca completamente normal tras el infarto (fracción de eyección del ventrículo izquierdo del 50 % o superior). Las que presentaban un deterioro leve de la función cardíaca no tuvieron un riesgo excesivo de resultados adversos al ser tratadas con betabloqueantes.
Perfil cardiovascular desfavorable de las mujeres
Otro hallazgo importante del análisis es que las mujeres que presentaban infarto tenían un perfil cardiovascular peor. Eran mayores, tenían más comorbilidades (incluida una mayor prevalencia de hipertensión, diabetes y dislipidemia) y sufrían con mayor frecuencia infartos sin obstrucción de las arterias coronarias (6 % frente al 2 % en los hombres).
A pesar de que las tasas generales de prescripción de intervenciones de prevención secundaria fueron elevadas para todos los pacientes del ensayo, a las mujeres se les prescribieron con menos frecuencia tratamientos recomendados por las guías, como antiagregantes plaquetarios, estatinas, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y rehabilitación cardíaca.
En general, las mujeres tuvieron un pronóstico significativamente peor que los hombres, con una mortalidad del 4,3 % en las mujeres frente al 3,6 % en los hombres.
«Estos hallazgos confirman los datos observacionales previos, pero en un ensayo prospectivo riguroso: las mujeres que presentan un infarto tienen un perfil cardiovascular peor, y lo que es más importante, un pronóstico peor que los hombres», afirmó el Dr. Borja Ibáñez, director científico del CNIC.
Personalizar el tratamiento tras un infarto
El ensayo ‘REBOOT’ fue coordinado por el CNIC en colaboración con el Instituto Mario Negri de Investigación Farmacológica de Milán, Italia. Según el CNIC, al ser el mayor estudio independiente de este tipo, proporciona información fundamental sobre cómo los tratamientos modernos tras un infarto deben tener en cuenta el sexo del paciente, la función cardíaca y las estrategias de dosificación.
«En muchos casos, recetar betabloqueantes a mujeres tras un infarto sin complicaciones puede ser más perjudicial que beneficioso. Los médicos deben sopesar cuidadosamente los riesgos y los beneficios, y considerar ajustes de dosis o terapias alternativas al tratar a pacientes mujeres», añadió Ibáñez.
Los resultados del ensayo subrayan la importancia de personalizar el tratamiento tras un infarto, destacando cómo los factores específicos del sexo influyen en la seguridad y la eficacia de los medicamentos de uso común. Esto podría remodelar las directrices y mejorar los resultados para las mujeres en todo el mundo.
«Llevamos mucho tiempo investigando las diferencias entre sexos en las enfermedades cardiovasculares. Este estudio contribuye significativamente a este conocimiento al demostrar que la respuesta a los medicamentos no es necesariamente igual en mujeres y hombres. Este estudio debería impulsar el enfoque específico por sexo para las enfermedades cardiovasculares», concluyó Valentín Fuster, director general del CNIC.
