Córdoba, 19 Ene. (EUROPA PRESS) – La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía ha financiado un proyecto del Grupo de Mejora Genética de Cultivos Oleaginosos del Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba (Ias-CSIC) que ha desarrollado una herramienta no destructiva, rápida y sostenible para medir el principal compuesto saludable del comino negro.
Según ha emitido el Gobierno andaluz en una nota, la técnica multiplica por seis la capacidad de análisis, pasando de 30 a 200 muestras al día, e identifica las semillas con niveles más altos. Este avance acelera la selección de variantes más saludables y facilitará la expansión del cultivo en España.
Hasta ahora, medir esta molécula bioactiva, denominada timoquinona, requería triturar la semilla, procesarla con disolventes y analizarla en un laboratorio especializado, lo cual es un procedimiento lento para programas de mejora genética donde es necesario comparar cientos o incluso miles de variantes. El nuevo sistema, basado en espectroscopía de infrarrojo cercano (NIRS), permite analizar cómo la luz refleja la muestra, lo que posibilita observar la semilla entera en segundos y sin generar residuos.
El estudio titulado ‘Analysis of Thymoquinone Content in Black Cumin Seeds Using Near-Infrared Reflectance Spectroscopy’, publicado en la revista ‘Molecules’, representa el inicio de una línea de investigación más amplia que busca el desarrollo de variedades con alto contenido en este principio activo. De momento, ya se ha obtenido la primera variedad a través de este método analítico, denominada ‘TMQ Vita’, que se encuentra en la fase de registro en la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales (OCVV) de la Unión Europea.
Según la Junta, el comino negro (Nigella sativa) se cultiva a pequeña escala, principalmente en Egipto, y tiene un uso selecto para alimentación gourmet y en la industria farmacéutica, reconocido por su actividad antioxidante, antiinflamatoria y anticancerígena. El objetivo es adaptarlo para su cultivo en España.
A través de la Fundación Descubre, organismo dependiente de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, el investigador del IAS y uno de los autores del estudio, Leonardo Velasco, ha señalado que «las variedades actuales tienen un contenido bajo en timoquinona, por lo que generar un litro de aceite requiere de mucha superficie cultivada». Además, ha precisado que «si la nueva línea triplica la cantidad de este compuesto, la producción será más económica y eficiente».
UNA ALTERNATIVA LIMPIA AL ANÁLISIS CLÁSICO
Para comprobar el potencial de la nueva técnica, los investigadores analizaron 780 muestras de comino negro obtenidas a lo largo de tres años. Tal y como ha detallado la Administración regional, se determinó previamente el contenido real de timoquinona mediante la cromatografía líquida de alta resolución (HPLC), una herramienta precisa pero laboriosa que implica destruir las semillas, el uso de disolventes y largos tiempos de preparación.
Posteriormente, se compararon esos resultados con las mediciones obtenidas con el nuevo método, logrando un proceso que predice la cantidad de timoquinona de forma muy fiable. La NIRS analiza cómo refleja la luz una semilla cuando se ilumina con radiación de infrarrojo cercano y, en función de su composición química, refleja longitudes de onda concretas, permitiendo deducir su contenido en ciertos compuestos.
Además, el modelo mejoró notablemente cuando los científicos incorporaron muestras de diferentes campañas, indicando que actualizar la calibración con nuevos datos la vuelve más robusta frente a la variabilidad propia del cultivo.
El estudio también evaluó si la técnica servía para seleccionar rápidamente las plantas más ricas en timoquinona para cruzarlas y obtener variedades mejoradas. Al comparar los resultados con los análisis tradicionales, los expertos comprobaron que, cuando el sistema estaba bien actualizado, la NIRS «identificó correctamente hasta el cien por ciento de las muestras con valores más altos».
Velasco añadió que «así podremos escoger de forma fiable los mejores genotipos para avanzar en la selección sin destruir semillas, lo cual es importante cuando la producción por planta es baja».
AGRICULTURA SOSTENIBLE Y VALOR AÑADIDO
Paralelamente, los científicos han identificado las longitudes de onda más sensibles a la presencia de timoquinona. Esta información abre la posibilidad a medio plazo de desarrollar sensores portátiles, que sean más sencillos y económicos, útiles para controlar la calidad del comino negro directamente en campo, en almacenes o en líneas de procesado.
A corto plazo, los investigadores continuarán ampliando la base de datos con semillas de distintas campañas para perfeccionar el método, ya que cuanto más preciso sea, más fácil será identificar las muestras con mayor contenido en timoquinona y avanzar hacia líneas mejoradas. Contar con variedades adaptadas y ricas en este compuesto «abriría la puerta a implantar el cultivo en España, del que obtener un aceite muy valioso tanto en alimentación gourmet como en suplementos de uso medicinal».
De este modo, se cumple un doble objetivo, puesto que, como ha concretado el especialista mencionado, «avanzamos hacia una agricultura más sostenible, tanto por la diversificación al introducir un nuevo cultivo, como por la reducción de compuestos químicos en los análisis, lo que disminuye el impacto ambiental».
Además, ha añadido que «el cultivo ganaría valor añadido en variedades con más timoquinona creando nuevas oportunidades para agricultores y pequeñas empresas».
En suma, la investigación ha sido financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y por fondos europeos Feder, dentro del proyecto Qualifica QUAL21_023 IAS.
