MADRID, 14 de agosto de 2023 (EUROPA PRESS) – Investigadores de la Universidad de Linköping, en Suecia, han desarrollado un innovador gel que contiene células vivas y que puede ser impreso en 3D para crear injertos de piel, los cuales podrían ser utilizados para tratar quemaduras y lesiones cutáneas severas, destacando como una alternativa sin cicatrices.
Publicando sus hallazgos en la revista ‘Advanced Healthcare Materials’, este estudio representa un avance significativo sobre los tratamientos convencionales, como los autoinjertos epidérmicos cultivados y diversas estrategias de ingeniería tisular, que a menudo no logran regenerar adecuadamente el tejido dérmico funcional y tienden a dejar cicatrices permanentes.
Con el fin de evitar estas marcas provocadas por el trasplante de la dermis, así como las dificultades inherentes al realizar el mismo procedimiento, los autores han resaltado que su enfoque se basa en crear piel nueva que no se transforme en tejido cicatricial, sino que funcione como una dermis funcional.
El investigador principal del estudio, Johan Junker, del Centro Sueco de Medicina de Desastres y Traumatología y docente de cirugía plástica en la Universidad de Linköping, explicó: «La dermis es tan compleja que no podemos cultivarla en un laboratorio; ni siquiera conocemos todos sus componentes. Por eso, nosotros y muchos otros creemos que podríamos trasplantar los componentes básicos y permitir que el cuerpo la produzca por sí mismo».
Los científicos han desarrollado una biotinta de hidrogel granual bifásica bioimprimible, elaborada a partir de microportadores de gelatina porosa cargados de células, que permite la fabricación de estructuras de ultra alta densidad celular que favorecen la creación de matriz extracelular para la regeneración dérmica tanto ‘in vitro’ como ‘in vivo’. Esta innovadora tecnología ha sido denominada ‘piel en una jeringa’, ya que su consistencia líquida permite su aplicación mediante una jeringa.
Basado en fibroblastos
El fibroblasto, una célula común en la dermis y del tejido conectivo, es relativamente fácil de extraer del cuerpo y cultivar en un entorno de laboratorio. Esta célula tiene la ventaja de poder diferenciarse en varios tipos celulares según las necesidades específicas. Los investigadores proporcionan un «andamiaje» al permitir que las células crezcan sobre pequeñas perlas de gelatina porosa, un biomaterial similar al colágeno que compone la piel.
No obstante, un líquido que contenga estas perlas al ser vertido sobre una herida no se mantendría en su lugar; por ello, los expertos han abordado este problema al mezclar las perlas de gelatina con un gel compuesto por una sustancia natural del cuerpo, el ácido hialurónico. La combinación de estos componentes se lleva a cabo mediante un proceso conocido como ‘química de clic’.
El resultado es un producto que se vuelve líquido bajo ligera presión, permitiendo su aplicación directa en heridas mediante una jeringa; posteriormente, recupera su textura gelatinosa. «Esto también facilita la impresión 3D del gel junto con las células que lo componen», destacó el codirector del estudio, Daniel Aili, profesor de física molecular en la misma universidad.
En las pruebas realizadas, los investigadores imprimieron en 3D pequeños discos que fueron colocados bajo la piel de ratones. Los resultados evidencian el prometedor potencial de esta tecnología para cultivar células a partir de una mínima biopsia de piel del propio paciente, las cuales luego se imprimen en 3D para formar injertos que se aplican directamente en la herida.
«Observamos que las células sobreviven y claramente producen diversas sustancias necesarias para crear nueva dermis. Además, se desarrollan vasos sanguíneos en los injertos, lo que es vital para la supervivencia del tejido en el organismo. Este material presenta un alto potencial», concluyó Johan Junker.
