MADRID, 24 Nov. (EUROPA PRESS) – Una nueva molécula podría desempeñar un papel importante en el desarrollo y la función de las células T de memoria residentes en los tejidos (T RM), según el Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI) de Estados Unidos.
Pandurangan Vijayanand, profesor en el Instituto de Inmunología de La Jolla y sus colaboradores han descubierto el factor celular que impulsa el desarrollo de las células T RM. Sus hallazgos, publicados recientemente en ‘Science Immunology’, ofrecen una posible vía para aumentar el número de células T RM y así combatir mejor las enfermedades.
Estas células inmunitarias especializadas se encuentran entre las primeras en responder al cuerpo ante una enfermedad. A diferencia de las células T que circulan por el torrente sanguíneo, las células T RM se especializan en la defensa de órganos específicos, combatiendo virus y diversos tipos de cáncer, como el de mama y el de hígado. Trabajos anteriores de Vijayanand habían demostrado que una mayor densidad de células T RM se relaciona con mejores resultados de supervivencia en pacientes con cáncer de pulmón.
Un tipo especial de linfocitos
Existen varios tipos de linfocitos T, cada uno con una función específica en la defensa del organismo. Algunos se encargan de destruir células infectadas, mientras que otros alertan a células vecinas sobre el peligro. Los linfocitos T de memoria, como los T RM, tienen la capacidad de reconocer invasores y patrullan el cuerpo para prevenir que amenazas pasadas se repitan.
Las células T RM son únicas porque residen exclusivamente en un único órgano, y su existencia formal como una población distinta no fue reconocida hasta 2009.
Gracias a los avances en el análisis de células inmunitarias, el equipo del LJI está descubriendo cómo funcionan estas células y cómo podrían usarse para mejorar la salud humana. Todo se centra en la señalización celular. Las células T RM poseen una membrana celular cubierta de receptores que les permiten captar señales del entorno, indicando cuándo deben transformarse y especializarse en una función específica a través del proceso conocido como diferenciación celular.
El papel de GPR25
En un estudio anterior, Vijayanand y sus compañeros identificaron que las células T RM tienen una molécula receptora de membrana llamada GPR25. Este receptor se encuentra en niveles inusualmente altos.
El nuevo estudio revela que GPR25 es inducido por una molécula de señalización llamada TGF-*, que promueve una diferenciación en la que una célula T de memoria regular se transforma en una célula T RM. Para comprender el proceso, los investigadores realizaron experimentos usando un modelo de ratón genéticamente modificado, centrándose en tejidos pulmonares y hepáticos, donde las células T RM son esenciales para combatir infecciones y tumores. Se descubrió que los ratones con deficiencia de GPR25 no pueden mantener una población funcional de células T RM.
Perspectivas futuras
Las futuras terapias podrían dirigirse a GPR25 para ayudar al cuerpo a combatir enfermedades. La estructura de las moléculas de receptores acoplados a proteínas G, como GPR25, las hace particularmente susceptibles a los fármacos. Actualmente, alrededor del 30% de los fármacos aprobados por la FDA actúan sobre esta «superfamilia» de receptores, y su localización en la superficie celular facilita el acceso a los fármacos.
Los investigadores concluyen que las terapias futuras podrían potenciar las poblaciones de células T RM en enfermedades infecciosas y cánceres, así como modular la actividad de GPR25 para tratar enfermedades autoinmunes en las que estas células contribuyen a inflamaciones dañinas.
