Este verano, el Mundial volverá a Norteamérica por primera vez desde 1994. Han cambiado muchas cosas en estos últimos 32 años, con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos, impulsados por el cambio climático provocado por el ser humano. La doctora Friederike Otto, profesora de ciencia del clima en el Imperial College London y cofundadora de World Weather Attribution (WWA), señala que «el Mundial de 1994 quizás no parezca tan lejano para muchos adultos hoy, pero desde entonces se ha producido ya la mitad del cambio climático inducido por la actividad humana».
Estados Unidos acaba de vivir el periodo de 12 meses más caluroso de la serie histórica de la NOAA, lo que genera preocupación por la seguridad de jugadores y aficionados durante el torneo, que se disputará en 16 ciudades de Canadá, Estados Unidos y México. La gran dispersión de las sedes puede dificultar especialmente la adaptación de los jugadores, quienes se enfrentarán a unas condiciones climáticas muy variables, según los analistas de WWA.
Un nuevo informe de la organización advierte que el riesgo de calor extremo durante los partidos se ha duplicado en algunos estadios desde 1994. Esto ha obligado a los organizadores a introducir medidas de seguridad, como horarios de inicio más tardíos y pausas obligatorias para refrescarse. Sin embargo, el informe advierte que tanto los aficionados como los jugadores podrían seguir soportando temperaturas peligrosas en un número significativo de encuentros.
El estrés térmico podría afectar a una cuarta parte de los partidos
Según WWA, se espera que en torno a una cuarta parte de los partidos las temperaturas superen los 26 ºC de temperatura de bulbo húmedo y de globo (WBGT), lo que generará niveles significativos de estrés térmico. La WBGT toma en cuenta la temperatura del aire, la humedad, la velocidad del viento y la radiación solar para evaluar cómo afecta el calor al cuerpo humano.
«Un día de 30 ºC con ambiente seco y brisa es muy distinto de un día de 30 ºC con mucha humedad, sol intenso y poco viento», explica el doctor Chris Mullington, anestesista consultor y profesor clínico senior honorario en el ICL. «La alta humedad reduce la evaporación del sudor, limitando el principal mecanismo de refrigeración del organismo.»
Un valor de 26 ºC de WBGT se considera un riesgo de estrés térmico de moderado a alto, especialmente durante actividades extenuantes como los deportes profesionales. Por lo tanto, se recomiendan precauciones para evitar enfermedades relacionadas con el calor. En estas condiciones, «el rendimiento de los jugadores puede resentirse», señala el doctor Mullington.
Para reducir los riesgos, los organizadores del Mundial 2026 impondrán «pausas de hidratación» obligatorias de tres minutos a mitad de cada parte, dividiendo así los partidos en cuatro periodos. Se prevé que alrededor de cinco partidos se disputen con 28 ºC, un nivel que el sindicato mundial de futbolistas profesionales, FIFPRO, considera inseguro y ante el que recomienda el aplazamiento. Sin embargo, el reglamento oficial de la FIFA solo contempla el aplazamiento con valores de WBGT superiores a 32 ºC.
«Por encima de los 28 ºC, el riesgo de sufrir patologías graves por calor resulta aún más preocupante, no solo para los jugadores, sino también para los cientos de miles de aficionados en los estadios y en los festivales al aire libre», afirma el doctor Mullington. Según él, «el golpe de calor, la forma más grave de enfermedad relacionada con el calor, puede ser mortal, y las personas mayores y quienes padecen patologías previas son especialmente vulnerables».
¿Qué partidos del Mundial están más expuestos al calor extremo?
Varios de los estadios en riesgo no cuentan con aire acondicionado, entre ellos el MetLife Stadium de Nueva York, un estadio al aire libre donde se disputará la final del Mundial. Según WWA, en este estadio el riesgo de interrupciones por calor ha aumentado hasta un 50 % desde el Mundial de 1994. «Existe un riesgo muy real de que nos encontremos con partidos que se jueguen en condiciones inseguras para jugadores y aficionados«, advierte la doctora Joyce Kimutai, investigadora asociada en fenómenos extremos y cambio climático en el ICL.
Uno de los recintos más expuestos es el Miami Stadium, también al aire libre, que según WWA tiene una «práctica certeza» de superar los 26 ºC y acogerá un partido de cuartos de final y el partido por el tercer puesto. A pesar de los intentos de mitigar el riesgo de calor retrasando las horas de inicio, el estadio de Kansas City sigue peligrosamente expuesto. El partido entre Países Bajos y Túnez, por ejemplo, tiene un 7 % de probabilidades de superar el umbral de 28 ºC y un 25 % de superar los 26 ºC, a pesar de que el saque inicial será a las 18:00. Este mismo estadio también albergará un partido de cuartos de final.
El estadio de Filadelfia, que albergará un partido de eliminatorias el Día de la Independencia de Estados Unidos, además de cinco encuentros de la fase de grupos, también ha sido señalado como de riesgo. En Dallas, Texas, la probabilidad de superar los 28 ºC de WBGT es casi segura. Los aficionados que celebren al aire libre cerca del AT&T Stadium, que cuenta con aire acondicionado y acogerá varios encuentros, incluidas las dos semifinales, podrían estar por tanto sometidos a un alto riesgo de estrés térmico.
El calor es una llamada de atención
Si las temperaturas globales siguen aumentando, los modelos climáticos de WWA indican que el calor peligroso en las posibles sedes de futuros Mundiales continuará agravándose. La organización advierte de que, sin medidas de adaptación sustanciales como un acceso generalizado al aire acondicionado, organizar partidos de fútbol durante el verano del hemisferio norte será cada vez más peligroso tanto para los jugadores como para los espectadores.
«Nuestras investigaciones muestran que el cambio climático está teniendo un impacto real y medible en la viabilidad de celebrar Mundiales durante el verano del hemisferio norte», afirma la doctora Otto. «El hecho de que la propia final del Mundial, uno de los mayores acontecimientos deportivos del planeta, se enfrente a un riesgo nada desdeñable de disputarse con un calor de ‘nivel de cancelación’ debería ser una llamada de atención para la FIFA y para los aficionados y subraya la necesidad urgente de asumir que no hay ningún ámbito de la sociedad que no esté afectado por el cambio climático».
Con los aficionados al fútbol participando en concentraciones al aire libre, las medidas de adaptación no bastan para garantizar la seguridad, advierte WWA. La organización insta a una rápida transición para abandonar la quema de combustibles fósiles y mitigar así los peligros del cambio climático.
