
MADRID, 5 de mayo. Aunque Estados Unidos exige una etiqueta de advertencia en las bebidas alcohólicas, las muertes relacionadas con el alcohol han aumentado de manera sostenida en las últimas dos décadas. Ante esta situación, un nuevo estudio de Stanford Medicine propone soluciones innovadoras.
Publicado en la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs, el estudio sugiere que la implementación de nuevas etiquetas que adviertan sobre riesgos específicos de enfermedades, como el cáncer y las enfermedades hepáticas, podría incentivar una mayor reducción del consumo de alcohol.
La actual etiqueta de advertencia en los envases de alcohol en Estados Unidos no ha sido actualizada desde su adopción en 1988, a pesar de la nueva evidencia que relaciona el alcohol con diversas enfermedades. Dicha etiqueta informa sobre los riesgos de consumir alcohol durante el embarazo, al conducir o al manejar maquinaria, y advierte de manera general que el consumo de alcohol «puede causar problemas de salud». Sin embargo, esta advertencia suele pasar desapercibida y queda rápidamente olvidada por los consumidores.
«Queríamos comprobar si las nuevas advertencias podrían informar mejor a los consumidores sobre los daños del alcohol y animarlos a reducir su consumo,» asegura la autora principal, Anna H. Grummon, profesora adjunta de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. El estudio forma parte de un proyecto más amplio codirigido junto a Marissa G. Hall, profesora asociada de la Universidad de Carolina del Norte.
MÁS DE 1.000 ADULTOS ANALIZADOS EN EL ESTUDIO
Para comparar los efectos de diversas etiquetas de advertencia, el estudio reunió a una muestra representativa a nivel nacional de 1.036 adultos en edad legal para consumir alcohol (21 años o más) que reportaron consumir alcohol al menos una vez por semana.
Los participantes visualizaron 10 mensajes (uno de control, ocho con nuevas etiquetas de advertencia y la etiqueta de advertencia actual de Estados Unidos) en orden aleatorio. Posteriormente, evaluaron cada mensaje en función de su eficacia para motivarlos a reducir su consumo de alcohol, recordarles los daños que causa el alcohol e informarles sobre algo nuevo.
«Cada participante evaluó múltiples advertencias que abarcaban una variedad de daños a la salud, como cáncer, enfermedades hepáticas, hipertensión y demencia, entre otros, permitiéndonos realizar comparaciones directas y equitativas,» comenta Grummon.
Los resultados del estudio indican que todas las nuevas advertencias sobre el alcohol fueron más efectivas que la etiqueta actual en Estados Unidos, con aquellas que resaltaban el riesgo de cáncer siendo particularmente eficaces. Este hallazgo es relevante en el contexto de los debates políticos sobre la posible adopción de advertencias sobre el riesgo de cáncer en productos alcohólicos.
«Por ejemplo, Irlanda tiene previsto exigir advertencias sobre el riesgo de cáncer en los envases de bebidas alcohólicas en los próximos años, y Alaska ya requiere que se exhiba una advertencia sobre el cáncer en bares, restaurantes y licorerías donde se vende alcohol,» afirma Grummon. «Nuestros hallazgos sugieren que estas políticas podrían ayudar a la gente a comprender los riesgos de beber y, potencialmente, a reducir el consumo.»
Los participantes del estudio también evaluaron la eficacia de los iconos de advertencia y el diseño de las etiquetas. Resultó que los triángulos y octágonos fueron considerados más eficaces y llamativos que otros iconos, como la lupa.
Se están llevando a cabo más investigaciones. Grummon y Hall están realizando un ensayo aleatorio para determinar si las nuevas advertencias sobre el alcohol logran que las personas beban menos. El estudio también medirá si las advertencias incrementan el conocimiento sobre los daños relacionados con el alcohol con el tiempo.
«Sabemos, gracias al control del tabaco, que las advertencias bien diseñadas pueden informar a los consumidores y fomentar elecciones más saludables. Con las muertes relacionadas con el alcohol en aumento, esperamos que los responsables políticos consideren si la actualización de las advertencias sobre el alcohol debería formar parte de una estrategia más amplia para abordar los daños relacionados con el alcohol,» concluye Grummon.
