Este artículo se publicó originalmente en EU Tech Loop como parte de un acuerdo con Euronews. Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no representan en ningún caso la posición editorial de Euronews.
Esta semana, mientras los líderes europeos debatían en Berlín el concepto de soberanía digital europea, el Tony Blair Institute for Global Change (TBI) publicó un informe titulado ‘Europe in the age of AI: How Technology Leadership Can Boost Competitiveness and Security’, que propone reformas necesarias para rehacer el marco regulatorio de la UE, garantizar las capacidades técnicas adecuadas, acelerar la adopción de la IA y encontrar mejores formas de exportar el paquete de gobierno digital europeo.
A primera vista, el informe ofrece recomendaciones concretas y estructurales para la UE, sin caer en la narrativa simplista sobre cuotas de contratación pública que, a nuestro juicio, por desgracia, suele dominar el debate sobre la soberanía digital de la UE.
Los problemas
El informe señala numerosos problemas estructurales en la UE, en los planos de gobernanza, regulación e implementación, que frenan la adopción y el desarrollo de la IA, así como la exportación del ‘European digital stack’ fuera de la UE.
Los autores sostienen que los mercados fragmentados y unas normativas complejas dificultan que las empresas escalen, mientras que el ecosistema europeo de innovación está lastrado por «inversión crónica insuficiente», rematado por «algunos de los precios de la energía más caros del mundo».
El informe critica la percepción simplista de la soberanía digital: «Hoy, los debates europeos confunden demasiado a menudo la soberanía digital con la autarquía, la creencia de que debemos construir alternativas domésticas para cada tecnología. Esto es económicamente inviable y estratégicamente confuso; la verdadera soberanía no trata de propiedad, sino de capacidad de influencia y elección», señala el informe.
Solución número uno: Reformar la regulación digital y los mercados laborales
La primera área que el informe propone reformar no es en absoluto sorprendente. El TBI pide «reformar la regulación y la toma de decisiones en Europa para crear un mercado digital favorable a la innovación y garantizar que las cuestiones de ámbito europeo tengan respuestas de ámbito europeo», argumentando que «el marco regulatorio digital existente encarece a las empresas innovar, escalar y competir a nivel global, y la Ley de IA ilustra estos retos».
El informe añade que la UE debería utilizar el Digital Omnibus para «simplificar la presentación de informes, armonizar la aplicación y agilizar la regulación en todos los Estados miembros», además de acelerar la puesta en marcha de una Unión del Ahorro y la Inversión y de un régimen 28. Asimismo, se destaca la necesidad de modernizar los mercados laborales, un punto que no ha recibido la atención debida en la UE.
Solución número dos: Inversión en infraestructura y energía asequible
El informe menciona iniciativas en curso de la UE, como las gigafactorías y la EuroHPC JU, aunque no detalla si los programas actuales alcanzarán la escala necesaria. Además, solicita crear condiciones para «atraer inversión privada a gran escala en infraestructuras de IA».
En cuanto a energía, el informe aboga por acelerar una unión energética europea y el «lanzamiento de un programa energético continental» para coordinar el desarrollo de nuevas centrales nucleares y agilizar las autorizaciones para renovables, redes y almacenamiento.
Solución número tres: Incentivos para acelerar la adopción de la IA
En relación con la adopción de la IA, el informe se centra en tres áreas clave: la disponibilidad de datos, un marco regulatorio apto para una adopción acelerada de la IA y la reforma del funcionamiento de la academia europea.
Primero, se propone acelerar la adopción de la IA construyendo un ecosistema fiable e interoperable basado en innovación de código abierto; el TBI quiere que la próxima Estrategia de Unión de Datos «libere conjuntos de datos estratégicos» y utilice la contratación pública y los incentivos de créditos de computación para estimular la demanda del mercado.
Mencionar la reforma del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) es, a estas alturas, políticamente delicado en Europa, y el TBI no lo cita de forma explícita. Sin embargo, si la Estrategia de Unión de Datos se acompaña de una reforma ambiciosa del Digital Omnibus que incluya el RGPD para la IA, podríamos observar el cambio que la UE tanto necesita.
En segundo lugar, el TBI sugiere crear paquetes regulatorios sectoriales para la adopción de la IA que aporten claridad y vías de aprobación aceleradas.
En tercer lugar, se pide «alinear los sistemas universitarios con las exigencias de la economía moderna de la innovación para atraer investigadores y reforzar la base de talento de Europa». La falta de incentivos competitivos está empujando al talento en IA fuera de Europa.
Para cambiar esta situación, el TBI propone que los gobiernos, las agencias financiadoras y las universidades reformen las carreras, aumenten la autonomía y ofrezcan retribuciones competitivas a nivel global, así como vías flexibles entre la academia y la industria. Es una propuesta bienvenida, aunque quienes ya logran resultados claros y tangibles deberían recibir mayor autonomía y la financiación necesaria.
Solución número cuatro: Mejorar la exportación del ‘European digital stack’
El cuarto ámbito del informe se centra en reforzar la presencia tecnológica global de Europa «para proyectar influencia y valores en todo el mundo».
Entre las propuestas concretas, se destaca el lanzamiento de una «estrategia coordinada para exportar al mundo el paquete de gobierno digital europeo» mediante iniciativas como Global Gateway. Además, se sugiere crear polos tecnológicos regionales europeos en todo el mundo, dotados de tecnólogos y diplomáticos, para promover una arquitectura tecnológica europea. También se propone la creación de un «Mecanismo Europeo de Aceleración de Inversiones» que facilite a los inversores navegar los requisitos regulatorios de los proyectos estratégicos.
La reforma de Global Gateway figura en la agenda de la Comisión Europea, aunque algunos críticos argumentan que sería más fácil empezar de cero que reformarla para que realmente compita con las empresas de EE. UU. y China en África o América Latina.
No obstante, la UE debería invertir en atraer tecnólogos que apoyen la exportación global de su paquete de gobierno digital. Actualmente, el proceso está fragmentado y las empresas deben gestionar sus exportaciones por su cuenta, mientras que muchos diplomáticos carecen de la experiencia necesaria para facilitarlo eficazmente.
Un mecanismo de aceleración para navegar las reglas complejas también sería bien recibido. Aunque algunos podrían argumentar que esto añadiría una capa de complejidad, mecanismos similares ya existen para proyectos de inversión extranjera en la UE y facilitan el arranque práctico de estos proyectos. El mismo principio debería aplicarse a iniciativas estratégicas relacionadas con la IA.
