Pakistán y el régimen talibán se encuentran desde esta madrugada en la peor crisis armada desde el retorno de los fundamentalistas afganos al poder en agosto de 2021. Una serie de combates que estallaron poco antes de la medianoche del sábado a lo largo de la frontera se han saldado con varios efectivos de seguridad muertos por parte de ambos bandos y la destrucción o conquista de más de una veintena de puestos de control del enemigo.
Estos combates ocurren solo dos días después de que los talibán afganos acusaran al ejército paquistaní de bombardear la provincia de Paktika, supuestamente para matar a Nur Wali Mehsud, líder de la organización Tehrik-e Taliban Pakistan, los llamados talibanes paquistaníes, quien habría sobrevivido al ataque.
Desencadenamiento de los ataques
El sábado por la noche, según Pakistán, combatientes talibanes, tanto afganos como paquistaníes, lanzaron una serie de ataques combinados contra los puestos fronterizos paquistaníes en Angoor Adda, Bajaur, Kurram, Dir y Chitral en la provincia de Jáiber Pastunjua, así como en Zhob, en la provincia de Baluchistán.
«El lanzamiento de proyectiles por parte de las fuerzas afganas contra poblaciones civiles es una flagrante violación del Derecho Internacional», ha sostenido el responsable de Interior paquistaní en un mensaje en su cuenta de la red social X, en el que también ha elogiado a «las valientes fuerzas de Pakistán» por responder «con rapidez y eficacia», ya que «no se tolerará ninguna provocación».
El Ministerio de Defensa afgano también ha confirmado la operación contra territorio paquistaní y la ha calificado como un «éxito». Los talibán han dado por terminados sus ataques a medianoche del sábado, y fuentes de seguridad han informado a la agencia Tolo News de al menos 15 militares paquistaníes muertos. Por otro lado, fuentes de seguridad paquistaníes han indicado a la emisora estatal PTV que su respuesta ha resultado en la captura de 19 puestos fronterizos afganos y la muerte de todos los talibanes que los custodiaban. Ningún bando ha verificado las cifras proporcionadas por el enemigo.
Respuesta del Ejército de Pakistán
El Ejército de Pakistán ha advertido de «ataques no provocados» por parte de Afganistán en zonas fronterizas y ha comenzado un «contraataque» dirigido únicamente contra «los escondites de los terroristas, sus centros de entrenamiento y aquellos elementos que están alimentando esta guerra».
Asimismo, han acusado a las autoridades instauradas por los talibanes en Afganistán en 2021 de estar influidos por «elementos pro-indios». «Esta guerra no es en realidad entre los pueblos de Pakistán y Afganistán, sino contra los elementos pro-indios en Afganistán», ha expresado el Ejército paquistaní en su cuenta de X.
El ministro del Interior ha asegurado que esta «trama del juego de fuego» es muy similar a la de «(nuestro) eterno enemigo», refiriéndose a India. «Afganistán también recibirá una respuesta adecuada, como la de India», ha declarado.
Reunión de ministros de Exteriores
Los ministros de Exteriores de India y Afganistán, Randhir Jaisual y Amir Jan Mutaqi, respectivamente, mantuvieron una reunión este jueves con el objetivo de estrechar lazos, en la que ha sido la primera visita de este tipo de los talibanes desde su llegada al poder. La Embajada india en Kabul ha sido reabierta este viernes.
Protestas de Pakistán
Horas antes del cruce de ataques, el Ministerio de Exteriores paquistaní decidió convocar al embajador indio para protestar por el comunicado conjunto indio-talibán tras el encuentro entre Jaisual y Mutaqi en relación con la lucha antiterrorista.
Ambos diplomáticos coincidieron en que el problema del terrorismo en Pakistán era «una cuestión exclusivamente interna de Islamabad», una declaración que ha indignado al Gobierno paquistaní. Este ha acusado en numerosas ocasiones a los talibanes afganos de albergar a sus camaradas paquistaníes en su territorio.
La condena del Ministerio de Exteriores paquistaní lamentó que «trasladar la responsabilidad del control del terrorismo a Pakistán no podía eximir al Gobierno interino afgano de sus obligaciones de garantizar la paz y la estabilidad regionales». Además, enfatizó que Pakistán «tiene el deber de garantizar la seguridad de su pueblo y espera que el gobierno afgano adopte medidas concretas para impedir que su territorio sea utilizado por elementos terroristas contra Pakistán».
Acusaciones de los talibanes
Por su parte, el viceministro de Información talibán y principal portavoz de los fundamentalistas, Zabihullah Mujahid, ha denunciado que Pakistán sirve como base de operaciones a células de Estado Islámico que han estado atacando Afganistán desde el retorno al poder del movimiento integrista.
«El Emirato Islámico estableció sus centros en Jáiber Pastunjua y sus elementos han llegado desde los aeropuertos de Karachi e Islamabad para su entrenamiento. Desde estos centros se planearon atentados en Teherán y Moscú. También se están planeando atentados en Afganistán desde estos centros, y existen registros al respecto», ha asegurado Mujahid.
Asimismo, ha afirmado que «Pakistán ha ignorado la presencia de Estado Islámico en su territorio. Afganistán tiene derecho a defender su espacio aéreo y terrestre y no dejará ningún ataque sin respuesta», añadió en rueda de prensa.
Llamamientos a la calma
Inmediatamente, potencias regionales como Qatar, Arabia Saudí e Irán han instado a ambos países a poner fin a los ataques y a promover una solución dialogada que mantenga la estabilidad en la región. El Reino de Arabia Saudí reafirma su apoyo a todos los esfuerzos regionales e internacionales encaminados a promover la paz y la estabilidad, así como su compromiso constante con la garantía de la seguridad para contribuir a la estabilidad y prosperidad de los pueblos pakistaní y afgano.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Qatar ha solicitado priorizar «el diálogo, la contención y la diplomacia», mientras que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha intercambiado opiniones con las autoridades paquistaníes y, aunque ha llamado a la moderación, ha admitido «varios problemas» con las autoridades afganas lideradas por los talibanes.
