
Archivo – Sarampión. – NATALYA MAISHEVA/ ISTOCK – Archivo
MADRID, 28 Nov. (EUROPA PRESS) – La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido este viernes sobre un aumento de casos de sarampión a lo largo de 2024. A pesar de haber logrado reducir el número de muertes en un 88 por ciento desde el año 2000, los avances son «importantes» pero «lentos», especialmente considerando que se trata de una enfermedad prevenible mediante una vacuna «altamente efectiva» y de bajo coste.
La jefa de la Unidad del Programa Esencial de Inmunización de la OMS, Diana Chang Blanc, ha señalado en una rueda de prensa que aproximadamente 11 millones de personas se infectaron de sarampión en 2024, lo que representa 800.000 casos más que la etapa previa a la pandemia de Covid-19. Aunque se han logrado «cuantificables» avances hacia la eliminación del sarampión, persisten retos significativos y el ritmo de progreso es «demasiado lento».
«Aunque 95.000 muertes es la cifra más baja registrada desde el año 2000, la mayoría de ellas se producen en niños menores de cinco años, y el 80 por ciento en la región de África y en la del Mediterráneo Oriental», ha detallado. Con un número de casos y muertes que «aún sigue siendo demasiado alto», el progreso logrado en las últimas décadas podría revertirse, especialmente con el «creciente número» de brotes registrados a nivel mundial, alcanzando hasta 59 países, casi tres veces más que en 2021.
Un 25 por ciento de estos brotes se han dado en países que previamente habían eliminado el sarampión y se habían declarado como territorios libres de la enfermedad, como es el caso de Canadá. Chang ha señalado que perder este estatus no implica que no se pueda recuperar, y que tal pérdida marca un «claro camino» a seguir.
Lograr coberturas del 95%
«En primer lugar, debemos cerrar las brechas de inmunidad y lograr una cobertura de al menos el 95 por ciento con ambas dosis en todos los países. Esto implica fortalecer los sistemas de Atención Primaria y rutinaria, adaptar estrategias y métodos innovadores para llegar a las personas más difíciles de alcanzar, e implementar campañas de vacunación masiva contra el sarampión de alta calidad y alto nivel», ha explicado.
A pesar de la eficacia de las dos dosis, aún quedan tres países por introducirla. Mientras que el 84 por ciento de los niños a nivel mundial recibió su primera dosis, solo el 76 por ciento obtuvo la segunda, lo que se traduce en que alrededor de 30 millones de niños seguirán desprotegidos contra esta enfermedad. La mayoría de estos niños viven en la región de África y del Mediterráneo Oriental, especialmente en entornos frágiles, vulnerables y afectados por conflictos.
Por todo ello, los países también deben fortalecer su capacidad de respuesta rápida ante brotes, lo que requiere mejorar los sistemas de vigilancia y respuesta. Todo esto demanda un «fuerte compromiso político, implicación local y financiación sostenible». Además, ya hay 96 países que han logrado el estatus de eliminación del sarampión, incluyendo las Islas del Pacífico, Cabo Verde, Seychelles y Mauricio, siendo estos últimos tres los primeros países africanos en conseguir esta distinción.
Causas de la falta de progreso
«¿Por qué el mundo no avanza más? Creo que es una combinación de muchos factores. El retroceso en la cobertura de vacunación durante la pandemia de Covid-19, de la que aún nos estamos recuperando, está impulsando el aumento repentino de brotes en países que ya habían eliminado el sarampión», ha expresado.
Se ha alertado de que si los esfuerzos para recuperar las tasas de vacunación alimentadas por la pandemia no tienen éxito, los niños no vacunados se sumarán a los de años anteriores, aumentando el número de personas susceptibles de contraer la enfermedad.
Aunque algunos países han podido recuperar sus cifras anteriores a la pandemia, la mayoría de los países del Mediterráneo Oriental no lo han conseguido, siendo esta región la que ha experimentado el mayor aumento de casos, con un crecimiento del 86 por ciento respecto al año anterior. Esta situación se ha repetido, aunque en menor proporción, en Europa (aumento del 47 por ciento) y en el Sudeste Asiático (42 por ciento). Por el contrario, África ha experimentado una reducción del 40 por ciento, gracias a los continuos esfuerzos en las coberturas de vacunación.
La directora de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS, Kate O’Brien, ha manifestado que la alta transmisibilidad del sarampión hace que incluso «pequeñas caídas en la cobertura vacunal» puedan desencadenar brotes, lo que sirve como indicativo de la situación de estas coberturas.
«Cuando el sarampión resurge, advierte de la existencia de brechas en la cobertura de inmunización, o de comunidades no vacunadas o con una vacunación insuficiente. Se necesita una cobertura alta, de alrededor del 95 por ciento, para detener la transmisión del sarampión. En segundo lugar, los brotes de sarampión también indican que el sistema de salud no está funcionando a su máximo rendimiento, lo que significa que existen desigualdades en el acceso a la atención médica, incluyendo los servicios de inmunización, y una vigilancia o notificación inadecuada de enfermedades», ha indicado.
O’Brien ha subrayado que cuando se detectan casos de sarampión, también hay desafíos y desigualdades similares para otras enfermedades prevenibles mediante la vacunación, como la difteria o la tos ferina. «Desafortunadamente, en gran parte del mundo, las alarmas están sonando. Los casos de sarampión están aumentando, los brotes están aumentando y demasiados niños siguen desprotegidos. Cada caso que vemos hoy, cada hospitalización, cada comunidad que lucha contra un brote y cada vida perdida nos recuerda lo que ocurre cuando disminuye la cobertura de vacunación y cuando los sistemas de salud no logran llegar a todos los niños», ha resaltado.
Finalmente, ha enfatizado que 2025 es un año «crucial», ya que marca la mitad del camino hacia la Agenda de Inmunización 2030 (IA2030), y que estas cifras subrayan la «urgente necesidad» de acelerar los esfuerzos para garantizar una protección «equitativa y sostenida» contra el sarampión.
El efecto de la desinformación sobre las vacunas
Por otro lado, O’Brien ha hecho referencia a la cada vez más frecuente difusión de desinformación sobre vacunas a través de redes sociales y otros canales, con una «escala y alcance» sin precedentes. «Es muy confuso para los padres intentar comprender dónde pueden obtener la información más precisa, y a menudo se ven influenciados por las áreas en las que buscan información o simplemente por lo que escuchan en sus comunidades. Por eso, consideramos más importante que los líderes comunitarios, ya sean religiosos, sociales, políticos u otros, especialmente en escuelas y profesionales de la salud, comprendan bien la realidad de las vacunas y compartan información precisa y veraz sobre ellas», ha recalcado.
Esta es la razón por la que la OMS trabaja «estrechamente» con profesionales sanitarios de todo el mundo, para que cuenten con información «precisa y actualizada» sobre la seguridad y eficacia de las vacunas.
