Cada año, miles de hombres en Alemania celebran el Día del Padre con cerveza, carretillas y excursiones al campo. Sin embargo, detrás de esta tradición festiva se esconde un dato alarmante: los accidentes relacionados con el consumo de alcohol se disparan.
Un estudio reciente revela que el número de siniestros vinculados al consumo de alcohol se triplica durante esta jornada, que coincide con el Día de la Ascensión. Según la Oficina Federal de Estadística de Alemania, se registran alrededor de 300 accidentes, en contraste con los cerca de 100 que ocurren en un día normal.
Entre 2011 y 2024, los datos analizados por Motointegrator y DataPulseResearch confirman que Alemania experimenta su pico anual de accidentes por alcohol en esta fecha. En 2025, la policía registró 284 accidentes bajo los efectos del alcohol ese día, según el Consejo Alemán de Seguridad Vial (DVR), que advierte que el riesgo es tres veces mayor que en cualquier otra jornada.
Las autoridades hacen un llamado a la prudencia, advirtiendo que esto no solo afecta a los conductores de automóviles. Los ciclistas están involucrados en el 34% de estos accidentes, según datos oficiales, y muchos creen que es seguro volver a casa en bicicleta o patinete tras haber consumido alcohol.
Actualmente, en Alemania, los ciclistas pueden circular con hasta 1,6 gramos de alcohol por litro de sangre si no presentan comportamiento peligroso, cifra que es considerablemente superior a la de otros países europeos. Sin embargo, diversas organizaciones demandan un endurecimiento de las normativas y la implementación de una política de tolerancia cero.
Una tradición con siglos de historia
El origen de esta celebración se remonta al siglo XIX en Berlín, donde se popularizó el ‘Herrentag’ o ‘día de los hombres’. Con el tiempo, se vinculó al Día de la Ascensión, convirtiéndose en una jornada festiva caracterizada por excursiones y el consumo de alcohol.
Según los expertos, esta tradición tiene raíces aún más antiguas, provenientes de procesiones masculinas que, con el tiempo, derivaron en festividades mucho más alegres y alcohólicas. Hoy en día, la imagen sigue siendo la misma: grupos de hombres recorriendo el campo con carretillas llenas de cerveza. Pero las autoridades advierten que el precio de esta celebración puede ser alto.
