La clave del futuro eléctrico podría no estar en el litio o las tierras raras, sino en otro recurso que triplica su vida útil y autonomía. A medida que el ser humano se ha ido adentrando en el mundo de la tecnología y los automóviles, las tierras raras y el litio han tomado relevancia. En el caso de los vehículos eléctricos, las tierras raras son un recurso fundamental para la creación de baterías e imanes de motores eléctricos. Siguiendo la misma línea, el litio también es un material crucial en la fabricación de coches eléctricos.
La clave del futuro eléctrico, más allá del litio y las tierras raras
Después de que Alemania redujera el precio de su coche eléctrico estrella, la atención del sector automovilístico se centra en la importancia de recursos estratégicos. La industria automovilística explora las tierras raras como un elemento clave hacia la electrificación del transporte.
Estos recursos permiten la creación de piezas con emisiones mucho más bajas que las convencionales. Sus propiedades las han posicionado como recursos vitales en la industria.
Este gel electrolito podría ser la clave para el futuro eléctrico
Un grupo de investigadores surcoreanos de la UNIST ha desarrollado un gel electrolito capaz de triplicar la vida útil de baterías de coches eléctricos. Asimismo, multiplica por 2,8 su autonomía.
El electrolito gel tiene la capacidad de detener uno de los procedimientos más nocivos para las baterías de iones litio de alto voltaje: la formación descontrolada de especies reactivas de oxígeno. Esta discreta modificación en la química interna tiene un impacto considerable.
Multiplica por 2,8 la vida útil de las baterías y, además, reduce la hinchazón interna a apenas una sexta parte. En los últimos años, la industria del coche eléctrico ha sido impulsada hacia el uso de baterías que trabajan sobre 4,4 V. Dicha estrategia permite almacenar más energía sin necesidad de aumentar el tamaño del paquete de baterías.
Sin embargo, este sistema tiene un truco. Ese voltaje extra desestabiliza el oxígeno atrapado en los cátodos ricos en níquel, que se libera y se convierte en O₂. Este tipo de oxígeno es extremamente reactivo y puede iniciar una cadena de degradación, resultando en una considerable pérdida de capacidad, gas acumulado en el interior y riesgo térmico.
El futuro eléctrico se acerca con la propuesta de Corea del Sur
El equipo encabezado por el profesor Hyun-Kon Song, junto a expertos del KRICT y el KETI, presenta una perspectiva distinta. Su objetivo es impedir que el oxígeno inestable llegue a convertirse en un problema.
Para lograr esto, han creado un electrolito semisólido basado en antraceno (An-PVA-CN) que se comporta como un “filtro químico” dentro de la celda. Los resultados muestran una realidad prometedora.
Las baterías equipadas con este electrolito en general preservaron el 81 % de la capacidad inicial después de 500 ciclos a 4,55 V. En comparación, las baterías convencionales se desploman por debajo del 80 % tras 180 ciclos.
La diferencia en cuanto a hinchamiento interno es de unos 13 µm frente a 85 µm. Esto se traduce en un menor estrés mecánico y una vida útil más extensa. Ni litio ni tierras raras, este gel electrolito podría ser la clave para el futuro eléctrico.
