
MADRID, 4 de mayo. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha instado a las autoridades de Irán a garantizar, «como mínimo», la atención médica urgente que requiere la activista Nobel de la Paz Narges Mohammadi. Esta se encuentra hospitalizada desde el pasado viernes debido a un problema cardíaco que le ha surgido durante su huelga de hambre en protesta por las condiciones de su detención.
Guterres expresó su «preocupación» respecto al estado de salud de Mohammadi, solicitando a Teherán que «se asegure de que reciba, como mínimo, la atención médica urgente» necesaria para su recuperación. Su portavoz, Stéphane Dujarric, confirmó en rueda de prensa que el organismo está «al corriente» del deterioro en la salud de la activista.
Estas declaraciones se producen tras un reclamo de allegados a la defensora de Derechos Humanos, quienes el pasado viernes exigieron que Mohammadi fuera trasladada a la capital iraní para someterse a una angiografía y obtener un diagnóstico completo, dado su historial médico.
Actualmente, Mohammadi está ingresada en la Unidad de Atención Coronaria de un hospital en la ciudad de Zanjan, donde su estado se reporta como «inestable». Recibe un suministro adicional de oxígeno, su presión sanguínea se mantiene elevada y experimenta náuseas, según lo publicado por su fundación en redes sociales.
La activista inició una huelga de hambre en febrero de este año para protestar por las condiciones de su detención. Fue arrestada el 12 de diciembre del pasado año durante un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, quien falleció semanas antes en «extrañas circunstancias».
Durante la mayor parte de los últimos 20 años, Mohammadi ha estado en prisión, sufriendo múltiples infartos y habiendo sido sometida a una cirugía de emergencia en 2022. Hasta la fecha, ha sido condenada en hasta cinco ocasiones, acumulando una pena total de 31 años de cárcel, principalmente por su papel en las protestas contra el estricto código de vestimenta en Irán.
