MADRID, 4 de mayo de 2026 – La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha exigido en el Congreso de los Diputados un aumento de la presión fiscal sobre los «tecnoligarcas» propietarios de plataformas digitales, como ‘X’, y de los centros de datos, haciendo énfasis en el impacto ecológico que generan.
Durante la inauguración de unas jornadas sobre inteligencia artificial y el futuro del trabajo, Díaz declaró: «Que bajen de la nube y pasen por Hacienda». La ministra defendió la necesidad de regular la inteligencia artificial, indicando que esta «no es neutral» y que tiene un papel cada vez más relevante en las decisiones laborales. A su juicio, debe estar «al servicio de la mayoría social».
Además, destacó que figuras como Elon Musk «no pagan impuestos» y planteó la reflexión: «¿Por qué un puñadito de hombres blancos, heterosexuales, con mucho poder en el mundo, que poseen más riqueza que muchos Estados, se les permite no pagar impuestos?».
Díaz propuso igualmente la creación de un «impuesto específico» para abordar el impacto ecológico de los centros de datos. En el marco de su discurso, también mencionó que en Alemania, las formaciones de izquierda como Los Verdes, el SPD y Die Linke han decidido abandonar la red social ‘X’, la cual calificó de «red de odio y de fascismo».
Acabar con el modelo Amazon
Por otro lado, la vicepresidenta subrayó la necesidad de prohibir los controles biométricos de productividad que utilizan empresas como Amazon. Según explicó, estos sistemas miden detalladamente el tiempo que un trabajador usa en ir al baño. «Tenemos que acabar con ese modelo», enfatizó.
Además, propuso diseñar un indicador europeo de riesgo de automatización para trabajadores y un derecho para que las inteligencias artificiales puedan utilizar datos de trabajadores para su entrenamiento. Destacó también la importancia del derecho a la desconexión digital, que ya formaba parte de una propuesta legislativa sobre el registro horario, la cual fue valorada desfavorablemente por el Consejo de Estado.
El Ministerio «ama» el algoritmo de Inspección de Trabajo
Como ejemplo de un uso positivo de la inteligencia artificial, mencionó la herramienta Max, que utiliza la Inspección de Trabajo para detectar irregularidades laborales, especialmente en el control del registro de jornada y las horas extraordinarias no remuneradas.
En sus palabras: «En el Ministerio de Trabajo amamos este algoritmo, porque realiza una gran cantidad de trabajo crucial en el ámbito de la Inspección, especialmente en tiempos de hipervelocidad».
Mayor impacto de pérdida de empleo en mujeres
La vicepresidenta también hizo hincapié en el impacto negativo que la inteligencia artificial podría tener en el empleo, señalando que algunas proyecciones indican que hasta 300 millones de empleos podrían verse afectados por la inteligencia artificial generativa.
Insistió en que esta pérdida de empleo tendría un impacto «mucho mayor» en las mujeres y provocaría consecuencias «brutales» en economías con una alta presencia de trabajos informales. Sin embargo, Díaz se mostró de acuerdo en que la inteligencia artificial debería ser utilizada para eliminar puestos de trabajos «altamente contaminantes». «Sería correcto en una visión vanguardista que fueran sustituidos radicalmente por elementos de robótica y de inteligencia artificial», agregó.
Gobernar la inteligencia artificial
Más allá de las discusiones fiscales, Díaz defendió la necesidad de gobernar democráticamente la inteligencia artificial, destacando que actualmente está dominada por un pequeño número de empresas multinacionales, de las cuales solo cuatro son europeas. «Estamos en manos de los israelíes y de los estadounidenses», alertó.
Finalmente, criticó que Europa esté adoptando un papel «pasivo» en esta cuestión, limitándose a intervenir ante abusos de posición dominante, cuando lo que realmente debería hacer es regular la materia. «Lo que Europa tiene que hacer es colonizar Silicon Valley», concluyó, refiriéndose a la región estadounidense que alberga algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo.
