MADRID, 12 Ago. (EUROPA PRESS) – A Pablo Tovar el 28 de junio de 2008, con 21 años, mientras estudiaba en la universidad, un accidente de tráfico en moto, una de sus pasiones, le cambió totalmente su vida, y ahora vive con paraplejia en una silla de ruedas.
“No me quedó otra que aprender en mi vida. Desde el accidente me di cuenta de que mi vida debía cambiar por completo, aunque no quería. Era una persona que hacía bastante deporte y mi vida se desarrollaba mucho en torno a mis amigos y a mi familia, y en ese momento recuerdo que lo primero que me vino a la cabeza es que esa situación no la quería, y que mi vida se acababa un poco”, explica Tovar durante una entrevista con Salud Infosalus con motivo de la publicación de su libro ‘Reinventar el cambio’, de Plataforma Editorial.
Este psicólogo, con formación especializada en trauma, máster en Psicología General Sanitaria y otro en terapia EMDR, así como tricampeón de España de esquí alpino adaptado, resalta que “no son las circunstancias que nos ocurren lo que marca el rumbo de nuestra vida, sino la interpretación que hacemos de ellas.”
Subraya que le costó asimilar que su vida iba a ser diferente con la silla de ruedas, pero se pregunta: “¿por qué peor?”. “En todo este proceso de años, teniendo que afrontar meses de rehabilitación, voy saliendo de esa vida de silla de ruedas, y ahí es cuando se siembra esa semilla de ‘no es tanto lo que pasa’, la silla, como ‘lo que yo hago con la silla’. Muchas veces nos focalizamos en la mala suerte y en los problemas que vivimos, y se nos olvida mirar a otras formas diferentes de afrontar la situación. Esto me ha permitido ser campeón de España de esquí alpino tres veces, y vivir experiencias que jamás hubiera pensado, como parapente adaptado, por ejemplo”, destaca Tovar.
Despedirnos de la vida que llevábamos antes
Reconoce que para él lo más duro frente a esta discapacidad sobrevenida fue el tener que despedirse de la vida que llevaba antes, donde también, por ejemplo, jugaba al fútbol, deporte que no ha podido volver a practicar.
“También creo que en la vida hay que despedirse de muchas cosas, no solo cuando se viene una discapacidad. No tenemos por qué reinventarnos por una discapacidad sobrevenida, sino en el día a día, todos tenemos que reinventarnos ante pequeños contratiempos que nos obligan a despedirnos de determinadas cosas. Pero cuando lo podemos aceptar, que nuestra vida ha cambiado, es cuando nos permitimos disfrutar de todo lo que podemos hacer; en mi caso, en la silla”, resalta Tovar.
Hay que decir adiós al ‘pobrecito de mí’
Durante el libro, este psicólogo lamenta “la autocompasión destructiva” a la que muchos tendemos, el ‘pobrecito de mí’, que nos mantiene estancados en nuestra propia pena y que no nos deja avanzar. ¿Cómo salir de ahí? Tovar afirma que la resiliencia no solo depende del ‘yo guiso y yo me lo como’, sino que también hay que saber pedir ayuda y apoyarnos en los que tenemos a nuestro alrededor; algo que, precisamente, confiesa que le ayudó mucho, fueron su familia y sus amigos, sus principales figuras de apego.
“Hubo personas que no siguieron, pero la gran mayoría continúan conmigo hoy tirando para adelante. Somos nosotros los que tenemos que cambiar ante la circunstancia, y nosotros los que tenemos que salir del victimismo”, defiende Tovar.
La importancia de la práctica deportiva
Comenta que “darnos cuenta de que somos los responsables de nuestro propio bienestar nos da el impulso para poder buscar la llave de salida de nuestro malestar”, y mantiene que una de las mayores ayudas que ha podido encontrar es la actividad física, el deporte que sigue practicando, el cual le ha llevado a dejar la tabla de snowboard a un lado para dedicarse al esquí alpino adaptado, deporte con el que ha sido tricampeón de España.
“La actividad física genera una serie de químicos en nosotros que hacen que nos sintamos bien. Estamos en una vorágine de vida que parece más fácil tomarte una pastilla que ir a nadar para lidiar una situación difícil. Pero cuando haces deporte y terminas, también te encuentras. El deporte es una herramienta básica para todo el mundo, nos aporta bienestar”, sostiene.
El sentido del humor y el poder contar lo que hemos vivido
Otras dos herramientas que considera que le han ayudado muchísimo son el sentido del humor y el hablar con otros que han pasado por situaciones similares. “Cuando de verdad consigues reírte de ti mismo es una herramienta de relativización. El poder tomarte las cosas con cierto sentido del humor ayuda a quitarle gravedad y traumas en cierto sentido a cosas que nos pasan”, sostiene Tovar.
Sobre el hablar con otros y compartir tu situación con personas que viven algo parecido, considera que es “terapéutico”, ya que solo contar tu experiencia, y que otra persona te entienda e incluso pueda compartir algo de su propia vivencia, crea un ambiente que ayuda a lidiar con ciertas situaciones.
“Somos seres humanos, seres sociales, y necesitamos de los contactos sociales para lidiar y afrontar determinadas circunstancias. No solo una discapacidad sobrevenida, sino cualquier otra situación como una ruptura de pareja, el duelo por la pérdida de familiares, o accidentes de otro tipo. El poder compartir con gente que pasa por lo mismo que tú ayuda mucho”, concluye Tovar.
