MADRID, 7 Abr. – La escritora Alice Kellen, seudónimo de Silvia Hervás, ha presentado ‘El club del olvido’ (Planeta), su nueva novela que explora las amistades de la infancia y los vínculos que el tiempo desgasta, centrándose en la amistad masculina. La autora ha destacado que, en general, «hay muchos más silencios, menos comunicación, como que todo es más subterráneo».
«Yo, por ejemplo, con mis amigas, hablo de temas y de intimidades que a veces pregunto a los hombres de mi entorno, si hablan eso con sus mejores amigos, los de la infancia, con los que más confianza tengan, y la respuesta suele ser que no», ha explicado Kellen durante un encuentro con medios de comunicación este martes.
La autora ha precisado que esta diferencia en la comunicación no implica que las amistades entre hombres sean «superficiales, porque para ellos no lo es». «Lo que está, está, pero es silencioso», ha señalado. Además, ha indicado que esta dinámica habría sido distinta si los protagonistas hubieran sido mujeres: «Creo que la forma de comunicarse es diferente».
La novela, que se publica este jueves 8 de abril, narra la historia de cuatro amigos que se conocen desde pequeños y de una chica, Dalia, que irrumpe en sus vidas la noche en que inauguran el Club del Olvido, un local de copas que actúa como escenario central de la trama y que da nombre al libro.
Según ha explicado Kellen, el nombre responde a un juego narrativo: «Es un lugar que ninguno va a olvidar y la norma es olvidar lo que ocurre dentro, lo que ya lo hace inevitablemente inolvidable». El hecho de que los cuatro amigos trabajen juntos en ese local provoca que «las grietas entre ellos» se vayan abriendo y «cojan más fuerza», ha apuntado.
Dalia actúa como catalizador de esas tensiones en la novela. Kellen la ha descrito como una «chica rastreadora, a la que le gusta escarbar en alguien hasta que esa persona se harta». «A cada uno de los personajes los atraviesa de forma distinta», ha añadido la autora.
Además, Kellen ha indicado que la novela recoge parte de su experiencia personal con las amistades de la infancia: «Hay algunas amistades que se quedan por el camino y no sabes muy bien cuándo ocurre esa separación, es muy paulatina». Otras, en cambio, perduran a pesar de que los puntos en común se reducen. «Hay un pozo de tanto afecto, de todo lo que habéis vivido juntos, que tampoco se quiere soltar», ha afirmado.
En este sentido, la autora ha mencionado que la novela tiene «un toque nostálgico, como todo lo que ya no es». «Esos momentos que recordamos con felicidad desde el presente, pero que en realidad no fueron tan felices cuando sucedieron, son de los que nos alimentamos luego durante mucho tiempo», ha reflexionado.
UNA CIUDAD FICTICIA ENTRE MADRID Y BARCELONA
Gran parte de la obra está ambientada en 1993, aunque Kellen ha señalado que tiene «un aire más actual» en su construcción. La ciudad en la que transcurre es ficticia. «No lograba decidirme entre Madrid y Barcelona, ya que necesitaba que hubiera mar pero visualizaba mentalmente la capital», ha contado.
Por otro lado, la música tiene también un papel destacado en la obra. Kellen ha mencionado una canción del músico italiano Riccardo Cocciante como una de las referencias centrales del libro, tras asistir a uno de sus conciertos en Milán: «He estado todo el año escuchando canciones italianas en bucle y quería meterlo en el libro», ha mencionado.
La publicación de esta novela coincide con el año en el que se esperan las adaptaciones audiovisuales de dos novelas anteriores de la autora. Sobre su relación con ese proceso, Kellen ha afirmado que lo vive con «mucha curiosidad» y que es importante ser «generosa» con los equipos implicados: «Hay cosas que funcionan en el papel y cosas que funcionan en la pantalla», ha concluido.
