MADRID, 12 Ago. (EUROPA PRESS) – La disfunción eréctil «podría ser una manifestación temprana» de enfermedad vascular sistémica, por lo que se recomienda consultar a un médico con prontitud si se presentan problemas de erección, señala el doctor Juanma Pulido, radiólogo intervencionista del Hospital Universitario Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria.
Actualmente, se encuentra «muy estudiada y aceptada» la relación existente entre la disfunción eréctil y la enfermedad cardiovascular, ya que ambas condiciones comparten los mismos factores de riesgo: edad, hipertensión, dislipemia, diabetes, tabaquismo, sobrepeso y consumo excesivo de alcohol, explica el doctor Pulido.
Asimismo, apunta que las causas de esta disfunción «son diversas debido a la complejidad fisiológica de la erección, que involucra factores vasculares, neurológicos, hormonales y psicológicos«. La Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI) estima que alrededor del 10% de los hombres experimentan disfunción eréctil, «aunque su prevalencia varía con la edad» y puede llegar a afectar a aproximadamente al 45% de los hombres de entre 40 y 70 años.
Además, aunque a veces sea un trastorno benigno, la disfunción eréctil «afecta a la salud física y psicológica y tiene una repercusión importante en la calidad de vida, tanto de quienes la sufren como de sus parejas y familias», señala el radiológo.
Tratamiento
En cuanto al tratamiento, «inicialmente se enfocaba en terapias puramente psicológicas (ansiedad y estrés…) y de pareja (relación), pero durante las dos últimas décadas la introducción de los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 ha marcado un avance significativo en el tratamiento médico de la disfunción eréctil», explica Pulido.
No obstante, el experto matiza que hasta un 50% de los pacientes pueden experimentar tasas de respuesta subóptimas, por lo que también existen otras alternativas de tratamiento, entre ellas las inyecciones con vasodilatadores, la cirugía para reparar vasos sanguíneos, la ligadura quirúrgica de vena dorsal del pene, los tratamientos endovasculares o el implante de prótesis.
Desde la radiología vascular e intervencionista se pueden ofrecer tratamientos endovasculares de la disfunción eréctil de origen vascular (arterial o venosa). En los casos de disfunción eréctil de origen arterial, que están relacionados principalmente con la afectación ateromatosa (estenosis, oclusión) de las arterias que suministran sangre al pene, «se realiza una arteriografía que permite visualizar el flujo sanguíneo y confirmar una obstrucción, que luego se trata mediante angioplastia y/o colocación de stents».
En el caso de los pacientes con disfunción eréctil secundaria a la enfermedad veno-oclusiva o fuga venosa, que habitualmente son jóvenes y presentan nula o escasa respuesta al tratamiento farmacológico habitual, se llevan a cabo pruebas diagnósticas como la ecografía, la cavernosografía-CT y la cavernosografía dinámica, «que permiten observar las fugas venosas y confirmar el diagnóstico para poder planificar correctamente el tratamiento, que consiste en la embolización u oclusión de las fugas».
Al tratarse de procedimientos mínimamente invasivos, estos tratamientos ofrecen varios beneficios a los pacientes, entre ellos la reducción de los riesgos y del dolor y un tiempo de recuperación más corto en comparación con la cirugía abierta. Además, pueden resultar más económicos y, en algunos casos, más efectivos que otras opciones quirúrgicas, concluye el experto.
