La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha restado importancia a la ausencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el debate que tuvo lugar el día de ayer sobre la rebaja de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. En sus declaraciones, Díaz aseguró que no se sintió sola durante la discusión, destacando la importancia de la movilización ciudadana en torno a esta propuesta.
MADRID, 11 (EUROPA PRESS)
Díaz ha indicado que llevaba meses trabajando con el partido catalán Junts para avanzar en la reducción de la jornada laboral, pero alertó que no se puede «condicionar el absoluto» en una negociación. «Yo tengo límites, no líneas rojas, y no voy a entregar mi país», declaró, comentando que Junts solicitó «cosas ajenas» a lo que se estaba negociando.
«También me pasó con la reforma laboral. Yo estaba negociando un texto con medidas beneficiosas para las empresas y los trabajadores españoles, y se me hablaba de cuestiones ajenas», manifestó. La vicepresidenta sugirió que el clima político actual complica los avances en diferentes áreas y añadió que en muchas negociaciones «el clima político se coloca extramuros».
En declaraciones a Onda Cero, Díaz destacó su conocimiento de la lógica parlamentaria y la distribución de los diputados entre los distintos partidos políticos. «Negociar es negociar, no es tener una posición de fuerza en la que uno cree que tiene una llave», enfatizó, refiriéndose a las tácticas empleadas por Junts.
Cuando se le preguntó si Junts intentaba «chantajear» al Gobierno en estas negociaciones, Díaz sostuvo que el partido catalán se equivocó políticamente al rechazar una medida que muchos trabajadores consideran esencial. «Yo no he afirmado jamás que Junts formara parte del bloque progresista», explicó, y añadió que es posible negociar con diversos partidos como el PNV o el PP sobre asuntos concretos.
NO ME SENTÍ SOLA EN EL DEBATE
Respecto a la falta de asistencia de Pedro Sánchez, Díaz aclaró que «no estaba previsto» que él asistiera al debate. «Ayer había miles de trabajadores y trabajadoras fuera del Congreso… No solamente no me sentí sola, sino que me apasionó lo que hice», reiteró, describiendo lo importante que es discutir sobre la reducción de jornadas laborales.
La ministra también dejó claro que no le pidieron que retirara el proyecto de ley de rebaja de jornada antes de que se votara. «La bancada socialista estaba entusiasmada. Este debate es clave para la vida de la gente», argumentó, manifestando que la responsabilidad de que el Congreso rechazara la norma recae en quienes votaron en contra, y previó que esta decisión tendrá repercusiones para el PP, Junts y Vox en futuras elecciones.
La ministra se mostró crítica con el PP, que previamente había acordado reunirse con ella para discutir la rebaja de la jornada, pero luego se echó atrás. «Esto es una incorrección brutal. El principal partido de la oposición no se sienta a hablar con una vicepresidenta sobre una norma clave», lamentó, señalando que cuando la reducción de la jornada fue rechazada en el Congreso, los integrantes del PP mostraron seriedad al reconocer el impacto de su decisión en la ciudadanía.
El vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo, respondió acusando a Díaz de mentir sobre la negociación. En una de sus apariciones, Díaz contrarrestó que «donde hay papeles, las barbas se callan», indicando que tiene evidencias de que el PP le ofreció fechas para una reunión y que ha solicitado en múltiples ocasiones sentarse a negociar.
Por último, cuando se le preguntó si el Gobierno presentará los Presupuestos Generales del Estado para 2026, Díaz afirmó que el presidente ha confirmado que Hacienda está trabajando en ello. «Nuestra posición política es que debemos cumplir con un mandato constitucional y políticamente hacer esto», concluyó.
