MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) – La presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, ha publicado este jueves ‘Dos mil días en el Gobierno’, su primer libro en el que relata su experiencia durante cinco años y medio como vicepresidenta y ministra de Economía.
«Siempre me he sentido totalmente apoyada por el presidente del Gobierno, siempre», ha asegurado Calviño en una entrevista con motivo de la publicación del libro este 6 de noviembre.
En primera persona, Calviño (A Coruña, 1968) plasma en el libro sus memorias sobre su paso por el Gobierno, entre junio de 2018 y diciembre de 2023, un período lleno de acontecimientos extraordinarios como la pandemia, el inicio de la guerra en Ucrania o la crisis energética.
El 2 de junio de 2018, Nadia Calviño recibió una llamada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para ofrecerle unirse a su equipo. En esa primera conversación, Calviño se describió como una persona directa, que no le iban los ‘sí, señor’ y que abogaba por una política fiscal responsable. «El presidente del Gobierno en esa conversación me confirmó que eso es lo que él buscaba y durante estos 5 años y medio ha confirmado que es la verdad», ha valorado.
Escrito a partir de notas personales y reflexiones, la exvicepresidenta hace un balance de ese periodo «netamente positivo», aunque reconoce que han existido puntos de controversia alimentados en la prensa, como las negociaciones internas para sacar adelante la reforma laboral.
Uno de esos puntos se sitúa tras la llegada de Podemos al Gobierno de coalición. Calviño refiere que, con el Gobierno de coalición, «el primero desde la vuelta de la democracia a España y casi el único en Europa con participación de un partido de extrema izquierda, me convertí para una parte del Gobierno en el enemigo a batir». Al mismo tiempo, se percibía como «el principal frente de resistencia ante las ideas más radicales e irresponsables del socio minoritario», reconoce en el libro.
Conversó con Iglesias sobre trabajo solo una vez: «Empezó fuerte»
Calviño ha admitido que dialogó poco con los socios minoritarios del Gobierno y, con su líder, el entonces vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, solo conversó una vez sobre temas laborales, durante el primer paquete de medidas en respuesta a la pandemia, en marzo de 2020.
En su relato, recuerda: «Empezó fuerte: ‘Te voy a decir lo que tienes que hacer para que el Real Decreto Ley pase: además de congelar el pago de los créditos hipotecarios, hay que congelar el pago de todos los alquileres del país’. Le dije que no podíamos hacerlo sin evaluar con cuidado el impacto que podría tener sobre los propietarios de viviendas, muchos de ellos personas de clase media. No me dejó terminar y repetía que el Real Decreto solo saldría bajo sus condiciones. Me amenazó con hablar con el presidente, entonces le dije: ‘Tú mismo…’, y así terminó la conversación. El Real Decreto salió adelante y no volvimos a tener prácticamente ningún contacto bilateral», relata.
En la entrevista, Calviño ha señalado que pretende transmitir en su libro la enorme dicotomía entre la realidad del trabajo en el Gobierno y «el ruido diario, las controversias y los conflictos ficticios que se han podido alimentar en este periodo en los medios». Destaca la importancia de articular políticas «sobre la base del diálogo y el consenso y no sobre la base del conflicto».
Según resalta Calviño, los medios han utilizado muchos temas para crear una imagen sesgada de los debates gubernamentales, recurriendo a posiciones extremas.
Se planteó su continuidad tras el pacto con Bildu por la reforma laboral
Uno de los momentos críticos que menciona es el acuerdo sorprendente con Bildu, suscrito el 20 de mayo de 2020, durante la negociación de la prórroga del estado de alarma por la pandemia. En el segundo semestre de 2021, la negociación a múltiples bandas del texto legal planteó otro desafío.
Calviño tuvo conocimiento del acuerdo con Bildu a través de un mensaje de su equipo. Tras recibir respuestas confusas, logró hablar esa noche con el presidente, compartiendo su preocupación y manifestando que, si ese era el plan, «no sabía qué hacía en el Gobierno».
Relata que en ese momento no veía sentido a su trabajo: «Sufríamos el acoso diario de los escraches en la puerta de casa, mis hijos recibían amenazas, trabajábamos las veinticuatro horas para tratar de salvar la economía… Y parecía que a nuestro alrededor todos actuaban de forma irresponsable, poniendo en riesgo lo verdaderamente importante».
Durante esa tensa etapa, Calviño destacó la necesidad de una comunicación clara con el mundo económico para afrontar la situación crítica provocada por la pandemia. Consideró crucial que todos fueran conscientes de las responsabilidades que tenían y se preguntó qué hacía ella en el Gobierno.
Finalmente, recibió el mensaje de que se había cambiado el texto para alinearlo con el programa electoral: «Sentí alivio, pero confieso que viví una enorme tensión y no dormí esa noche», confesó. A lo largo de 2021, lamentó las estrategias del Ministerio de Trabajo que lideraba Yolanda Díaz.
Acusa a Díaz de buscar el enfrentamiento con ella y los empresarios
Calviño expone que, a pesar de los esfuerzos por evitar conflictos, el Ministerio de Trabajo comenzó con una estrategia clara: presentar textos no acordados previamente y negociar con sindicatos posiciones extremas que arrinconaban a los empresarios. Negó tener reuniones con otros ministerios competentes, buscando enfrentamientos con el Ministerio de Economía.
Finalmente, el Gobierno logró aprobar la reforma laboral en el Congreso gracias a un voto erróneo de un diputado del PP. «El mensaje más importante que trato de transmitir es la necesidad de articular reformas desde el consenso, desde el acuerdo y no generando conflictos», subrayó en la entrevista.
Un gran banco público potente, similar al alemán
Calviño también aborda las medidas económicas que no pudo implementar, incluyendo la creación de un gran banco público en torno al Instituto de Crédito Oficial (ICO). Expresó la necesidad de articular todos los instrumentos financieros estatales de apoyo a la inversión a través de un banco público potente, similar al alemán.
