
BRUSELAS, 31 de marzo – La Comisión Europea ha instado este martes a los Estados miembros a reducir la demanda energética, especialmente en productos derivados del petróleo, y ha advertido que el impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre los mercados energéticos será prolongado. Esto ocurre sin que se prevea un retorno a la normalidad a corto plazo, a pesar de que actualmente no se registran problemas inmediatos de suministro en la UE.
«Aunque la paz llegara mañana, no volveríamos a la normalidad en un futuro previsible», ha alertado el comisario de Energía, Dan Jorgensen, en rueda de prensa tras una reunión informal de ministros del ramo. Subrayó que, incluso en ese escenario, «seguiría habiendo consecuencias», ya que la infraestructura energética en la región «ha sido dañada por la guerra y continúa deteriorándose».
El comisario ha avisado que «no debemos engañarnos pensando que las consecuencias de esta crisis serán de corta duración», haciendo hincapié en la necesidad de actuar «con unidad» y «en estrecha coordinación» para evitar «respuestas nacionales fragmentadas» que puedan distorsionar aún más el mercado.
En este contexto, Jorgensen ha indicado que Bruselas presentará «bastante pronto» un paquete de iniciativas diseñado para proteger a familias y empresas. Sin embargo, evitó concretar un calendario exacto. «Estamos siguiendo la situación muy de cerca, que seguirá siendo muy dinámica y, por tanto, seremos flexibles y estaremos preparados para proponer medidas cuando sea necesario», añadió.
Desde el inicio del conflicto, los precios del gas han aumentado en torno a un 70 % y los del petróleo un 60 %. Esto ha incrementado la factura energética de la UE en unos 14.000 millones de euros en apenas un mes.
Aunque los ministros coinciden en que la seguridad de suministro se mantiene «relativamente protegida», gracias a la diversificación de proveedores y a la menor dependencia del Golfo, Jorgensen advirtió que persisten «tensiones en determinados mercados de productos», en particular en el diésel y el combustible de aviación, así como «crecientes restricciones en los mercados globales de gas» que están repercutiendo en los precios de la electricidad.
Ante este escenario, Jorgensen ha insistido en que es «extremadamente importante» actuar con unidad y evitar respuestas descoordinadas. Además, defendió que las medidas que adopten los Estados miembros deben ser «específicas» y «temporales» para no agravar las condiciones de oferta y demanda.
Teletrabajo y Reducción de la Velocidad como Medidas de Ahorro
Asimismo, ha animado a los gobiernos a «hacer todo lo que puedan» para reducir la demanda energética, especialmente en productos derivados del petróleo. Jorgensen apuntó que pueden inspirarse en el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía, que incluye medidas como el fomento del teletrabajo, la reducción de los límites de velocidad en carretera o el impulso del transporte público.
Entre otras opciones, se contempla también la limitación alterna del uso del coche privado en grandes ciudades, el uso compartido del vehículo y la adopción de prácticas de conducción eficiente, tanto para vehículos comerciales como para el transporte de mercancías.
«Está claro que no se trata de un paquete único aplicable a todos por igual, en el que se espere que todos los Estados miembros implementen todas estas herramientas de reducción de la demanda, pero sí constituye un instrumento muy útil, y recomendamos firmemente que cada país evalúe qué opciones tiene a su disposición», añadió.
Además, recordó que ya existen medidas que los países europeos pueden aplicar, como el reciente paquete energético para los ciudadanos, que incluye acciones para reducir los precios para los hogares, así como recomendaciones fiscales, entre ellas la reducción de impuestos, particularmente sobre la electricidad, algo que, según el comisario, sería «muy oportuno en este momento».
En paralelo, el comisario subrayó que la Comisión ya está trabajando en la coordinación del llenado de los almacenamientos de gas y en el refuerzo de la seguridad del suministro de petróleo, con el objetivo de anticiparse a posibles tensiones adicionales en los mercados y garantizar la preparación de la UE para los próximos meses.
«Más vale estar preparados que lamentarlo después», advirtió el político danés, quien también indicó que Bruselas prepara un conjunto de herramientas más amplio que incluirá, entre otros, medidas para facilitar el uso de instrumentos como los contratos por diferencia o los acuerdos de compra de energía, con el objetivo de desacoplar los precios del gas de electricidad y reducir el impacto sobre los consumidores.
Por último, Jorgensen subrayó que, aunque la UE está en mejor posición que en la crisis energética de 2022, el entorno actual puede ser más complejo al afectar a una gama más amplia de productos energéticos, lo que, en su opinión, vuelve a poner de relieve la «vulnerabilidad estructural» de la Unión frente a los choques externos por su dependencia de los combustibles fósiles importados.
