Brasil ha dado un paso decisivo en el camino hacia la movilidad sostenible con el anuncio de que General Motors (GM) ha iniciado la producción de su primer coche eléctrico fabricado en el país. El complejo ya ha recibido una inversión de 400 millones de reales (aproximadamente 74 millones de dólares o 64 millones de euros), y se estima que contará con una capacidad de producción de 80.000 vehículos al año.
Representantes de la empresa estadounidense celebraron el nuevo hito durante el acto inaugural del Polo Automotriz de Ceará junto al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y otros miembros del Gobierno.
La inversión de GM y la apuesta por Ceará
El presidente de GM para América del Sur, Santiago Chamorro, anunció además el inicio de la producción de la Chevrolet Captiva EV en el complejo automotriz a partir del próximo año, y afirmó que la empresa “confía en Brasil” para encabezar “la transformación” de la industria automotriz a nivel global.
“Vivimos la mayor transformación de la industria automotriz global” y, según el ejecutivo, Brasil está “en excelente posición para ayudar a liderar la nueva era”.
“No apenas por su ingeniería de excelencia, las abundantes fuentes renovables, o los corredores logísticos”, enumeró Chamorro, sino también por “los minerales críticos y las tierras raras esenciales para la fabricación de baterías, motores y semiconductores”.
Anunciado en septiembre pasado, el polo automotriz, desarrollado bajo un modelo inédito de planta multimarca, inicia sus operaciones con la firma GM como su primera ensambladora.
El modelo de automóvil de matriz 100 % eléctrica se desarrollará inicialmente con kits importados de China y ensamblados en la planta brasileña, pero la proyección de la empresa es que pase a ser fabricado integralmente en Brasil en el futuro.
Esto se lleva a cabo mediante un contrato con una empresa del grupo Comexport, una compañía de comercio exterior que representa a marcas como Mercedes-Benz, Honda, BYD, GWM, Renault, Ford, Volvo, Toyota, Volkswagen y Porsche en Brasil.
Brasil, proveedor clave para la industria del futuro
No obstante, el país afronta retos significativos. La infraestructura de cargadores sigue siendo limitada, especialmente fuera de los grandes centros urbanos, y el precio de los vehículos eléctricos continúa siendo una barrera para muchos consumidores. Aun así, la fabricación nacional podría contribuir a abaratar costes y fomentar una adopción más rápida.
Con este primer modelo eléctrico, Brasil irrumpe oficialmente en la carrera global por la movilidad del futuro. La apuesta de GM se interpreta como un indicio de que el país está preparado para avanzar hacia un modelo más limpio, competitivo y tecnológicamente avanzado, abriendo la puerta a una nueva etapa para su industria automotriz.
