El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el candidato de Vox a la presidencia de Aragón, Alejandro Nolasco, clausuraron un acto de campaña en Cuarte de Huerva, Zaragoza. Según los resultados de las elecciones autonómicas celebradas el pasado domingo 8 de febrero, Vox ha cosechado 14 diputados, en comparación con los 7 logrados en los comicios autonómicos de 2023, lo que les permite tener una influencia significativa para que el líder popular, Jorge Azcón, logre revalidar la Presidencia de la región.
En concreto, el partido que lidera Abascal ha obtenido el 17,8% de los votos, superando al PSOE en la ciudad de Teruel. Este será el inicio de la tercera legislatura de Vox en el Parlamento aragonés, donde irrumpió en 2019 con tres representantes, mostrando una tendencia de crecimiento constante.
Las expectativas de Vox antes de las elecciones eran positivas, y los resultados obtenidos reflejan una similitud con la situación de Extremadura. María Guardiola había convocado elecciones anticipadas para restar fuerza a Vox, pero el PP solo logró aumentar un escaño, mientras que Vox duplicó su representación, lo que se traduce en un partido que ahora exige una entrada renovada al gobierno autonómico.
Azcón, ante la imposibilidad de aprobar los presupuestos de 2026, también optó por convocar elecciones anticipadas, siguiendo la estela de sus homólogos. La diferencia clave entre Extremadura y Aragón radica en la figura del candidato de Vox: mientras que Óscar Fernández Calle era un desconocido, Alejandro Nolasco había sido vicepresidente autonómico hasta la ruptura de los gobiernos de coalición en 2024.
A lo largo de la campaña, Abascal se mostró muy activo, participando en cerca de una treintena de actos desde mediados de enero. Sin embargo, no asistió a la sede de Zaragoza para el seguimiento de la noche electoral, prefiriendo conocer los resultados desde la sede nacional en Madrid.
Las Críticas al Bipartidismo
Abascal ha defendido a Vox como la auténtica alternativa frente al PP y al PSOE, a quienes atribuye la responsabilidad de los problemas de Aragón y, por extensión, de toda España. La formación pone el foco en la agricultura, la ganadería y la inseguridad que, según ellos, resulta de la inmigración «masiva», lo que también provoca el colapso de los servicios públicos y dificulta el acceso a la vivienda.
Vox se opone abiertamente a las políticas ecológicas, las cuales consideran que fomentan la inmigración ilegal, así como a las políticas de género y al gasto político que consideran «superfluo». La inmigración ilegal ha sido un tema recurrente en la retórica de Vox, particularmente en relación a un plan del Gobierno que busca regularizar a medio millón de inmigrantes, aprobado en enero, durante el periodo de campaña.
La estrategia de Vox también ha destacado su «coherencia» a lo largo y ancho de España, diferenciándose del PP, al que acusan de tener posturas distintas según las expectativas electorales en cada territorio. Esto ha llevado a Vox a rechazar entrar en gobiernos autonómicos que no cumplan con sus reivindicaciones.
La agricultura, un sector clave en Aragón, ha sido vital durante la campaña. Vox ha utilizado la paralización del acuerdo con Mercosur en el Parlamento Europeo como un punto focal para atraer votantes del campo. Critican al PP por haber apoyado este acuerdo, que consideran una «traición al campo». Sin embargo, el debate también ha girado en torno al controvertido trasvase del Ebro, que genera un amplio rechazo social en la región.
El Enredo del Trasvase
Durante la campaña, Nolasco afirmó que «si sobra agua en Aragón, y evidentemente sobra, se puede dar a nuestras regiones vecinas», lo que generó críticas de otros partidos en el parlamento que entendieron su declaración como un apoyo al trasvase. Azcón cuestionó la legitimidad de defender la agricultura mientras se apoya el trasvase del Ebro.
Abascal aclaró que Vox defiende la «interconexión de todas las cuencas», oponiéndose al término «trasvase» y sosteniendo que su postura sobre este asunto es uniforme en todas las regiones de España.
Además, Abascal y Nolasco han tratado de evidenciar la incoherencia de la candidata del PSOE, Pilar Alegría, exministra de Educación, debido a sus vínculos con el dirigente socialista Francisco Salazar, acusado de acoso sexual. También han atacado al PSOE por casos de presunta corrupción.
La Mala Relación entre el PP y Vox
La campaña en Aragón ha resaltado, una vez más, las tensiones entre el PP y Vox, especialmente en el contexto de las negociaciones para formar un gobierno de coalición en Extremadura, que se encuentran bloqueadas y rodeadas de controversia.
La situación se intensificó en la última parte de la campaña, cuando se revelaron audios en los que altos cargos de Vox en Aragón criticaban a Abascal y su estrategia, justo antes de que se produjera la ruptura de los gobiernos autonómicos con el PP. El líder de Vox atribuyó la filtración a una «guerra sucia» orquestada por «Génova» y sus «terminales mediáticas».
En el ámbito de la campaña en Extremadura, surgieron acusaciones sobre un posible desvío de fondos de una organización juvenil vinculada a Vox, destinada a ayudar a los afectados por la lluvia en la Comunidad de Valencia. La respuesta de Abascal fue también culpar al PP.
Esta actitud terminó por colmar la paciencia del PP, que a través de un mensaje en redes sociales expuso su desgano ante la situación. En esos intercambios, se alegó que Vox estaba más enfocado en «guerritas sucias» que en hacer oposición efectiva al Gobierno de Sánchez.
Abascal, en sus últimas declaraciones, insistió en que el PP parece más interesado en atacarlos que en cumplir con su función de oposición. Exigió a Alberto Núñez Feijóo que «se aclare de una vez», manteniendo que no se puede estar en misa y repicando. Confió en que las revelaciones no tendrían un impacto negativo en los resultados electorales.
