Palas de Rei (Lugo) (EFE) – La memoria natural de la finca de Quintas, en Palas de Rei (Lugo), donde la multinacional Altri pretende instalar una macrocelulosa, cabe en un queso. Un queso que ha rodado entre aldeas y que esconde una certeza y una promesa de futuro: la unión de un rural vivo que se construye en comunidad.
Unas 100 personas, en su mayoría vecinas y vecinos de la comarca de Ulloa (Lugo), hicieron rodar el sábado una rueda gigante de madera entre Curbián y Santiago de Albá, una marcha de casi 4 kilómetros para apoyar la lucha contra Altri desde una retaguardia cultural y artística, pensando en positivo y generando propuestas y deseos compartidos.
La gran rueda de madera, encargada por el colectivo Concomitentes a Future Farmers, alberga en su centro uno de los productos estrella de la comarca, que define perfectamente todo el proceso de elaboración, redes, cuidados y organismos vivos que interactúan en el medio rural para que finalmente se produzca la magia.
La Finca de Quintas está cerrada, pero los microorganismos y los suelos no entienden de fronteras ni de vallados. Y allí, justo en el lugar en el que Altri quiere colocar su fábrica, Future Farmers llevó vacas de A Vacariza a pastar.
La vaca elegida fue Zebra y tras ordeñarla se obtuvo la leche con la que se elaboraría el queso. Así comienza el ritual de Concomitentes, que ha concluido con un recorrido performático titulado ‘Este queixo non é unha illa’, resultado del proyecto Os contos do leite, mediado por Ana Moure y Ana Escariz.
Construir un nuevo futuro para Ulloa
El paseo comenzó en Curbián. La lluvia, que dio una pequeña tregua, permitió que unas 100 personas se sumaran a la marcha, en la que la enorme rueda con el queso en el centro fue la protagonista.
“Lo que comenzó como un movimiento de rechazo frente a una amenaza, se ha convertido en un movimiento de construcción de futuros”, expresó Moure, que comentó que desde Concomitentes consideran que el arte “debe estar en relación con el territorio y las personas”.
Frente a los “cuentistas”, personas que toman decisiones en “oficinas” desde muy lejos y que llevan cuatro años “intentando vender” que la macrocelulosa no generará un impacto medioambiental y social en A Ulloa, proponen contar otro tipo de historias, “los reales, los de siempre, los que están ligados a la tierra”.
Ante la amenaza de una captación de agua de 46 millones de litros diarios, vertidos contaminantes al río Ulla, que acabarían afectando a la ría de Arousa, el consumo de 1,2 millones de toneladas de eucalipto anuales y la contaminación atmosférica por óxidos de nitrógeno y azufre, los vecinos de Ulloa están empeñadísimos en demostrar que “no hay futuro que se construya a base de destruir el presente”.
“Frente a estos discursos que llegan de fuera, que dicen que esto es un territorio vacío, dispuesto a ser expoliado, nosotros decimos que no es así”, declaró Moure.
Superar la lucha contra Altri
Pero desde Concomitentes no solo quieren mostrar su rechazo a Altri, sino superarla. Pasar del ‘Altri non’ al ‘Ulloa sí’. Y para ello, solo hay que observar y revelar las maravillas que la sombra de la macrocelulosa tapan parcialmente.
El nacimiento del río Ulla, los prados y la tierra sobre la que se asientan, los bosques y las rocas serpentinitas, las flores endémicas, las aves que utilizan esos terrenos como lugar de descanso en sus rutas migratorias, y los microorganismos que viven allí son parte integral de una comunidad. Durante el paseo, se contaron cuentos sobre la naturaleza y sus ciclos, sobre los cuidados, los procesos y las redes de apoyo.
“Las relaciones cuajaron, se solidificaron en ese entendimiento y comprensión. Este queso ya maduró, está preparado para ser digerido y volver a la tierra”, expresó Moure al final del recorrido, en el Campo da Festa de la parroquia de Santiago de Albá, donde se degustó el queso en un acto de comunión.
Allí, la Orquestra Galega da Liberación amenizó la llegada de la comitiva y se procedió a la elaboración de otro queso, que se encapsulará de nuevo en una rueda que ya no parará de rodar.
Paisaje, territorio y comunidad
A partir de la leche cruda, se procedió al corte del queso, a la expulsión del suero, al moldeado, al prensado y al añadido de la sal, que explicó paso a paso Xosé Luis Carrera, de la granja de producción ecológica Arqueixal, donde tuvo lugar una comida popular.
“Este queso es el resultado de las relaciones entre un paisaje, un territorio y una comunidad. Encapsula un entramado riquísimo de saberes culturales y naturales, en un territorio que no está vacío como algunos quieren hacer creer, sino que está lleno de vida”, señalaron los concomitentes.
Por su parte, Escariz agradeció a todos los colectivos implicados en este “viaje”, que incluye agroganaderías de extensivo, apiculturas, termocultoras, personas vinculadas a proyectos como Agrocuir o caras visibles de la plataforma de Ulloa Viva.
“Desde esta retaguardia, empezamos a preocuparnos no solo por lo urgente de la lucha, sino también por lo importante. Entendimos que no era una lucha que solo tenía que ver con Ulloa, sino que tenía que ver con toda Galicia”, concluyó, antes de recordar otras acciones del colectivo, como el despliegue de la enorme tela azul que simbolizaba el Ulla en la manifestación contra Altri en diciembre de 2024, o el viaje imaginado a través de un autobús a la Ulloa en 2060, en la que la multinacional lusa nunca llegaba a instalarse. EFE
