La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el próximo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, han mantenido este miércoles en Bruselas una reunión que ambos han calificado de «muy positiva» y «altamente constructiva». Durante el encuentro, acordaron realizar un nuevo encuentro en la capital comunitaria en mayo para cerrar un acuerdo político que permita desbloquear los fondos de la UE asignados a Hungría.
En sendos mensajes en redes sociales, ambos dirigentes han comentado que discutieron «los pasos necesarios» para liberar los fondos de la UE a Hungría, que actualmente están congelados debido a preocupaciones sobre la corrupción y el Estado de derecho bajo el Gobierno de Viktor Orbán.
Von der Leyen afirmó que la Comisión apoyará el trabajo de Magyar «para abordar estos problemas» y realinearse «con los valores europeos compartidos» en coordinación con el resto del bloque comunitario. También hizo hincapié en la importancia de seguir colaborando «estrechamente juntos».
La jefa del Ejecutivo comunitario expresó: «Por una Hungría próspera en el corazón de nuestro hogar europeo común», y se mostró optimista tras hacerse una foto estrechando la mano del vencedor de las elecciones húngaras, quien ganó el 12 de abril.
Por su parte, Magyar calificó la reunión de «altamente constructiva y productiva» y envió un mensaje de tranquilidad, asegurando que la Unión Europea «no está imponiendo ninguna condición que sea contraria a los intereses nacionales de Hungría».
Además, Magyar anunció que regresará a Bruselas en la semana del 25 de mayo, una vez asuma el cargo, para finalizar el acuerdo político necesario para que Hungría y su pueblo reciban lo antes posible los fondos de la UE a los que tienen derecho, estimados en varios miles de millones de euros. Él también celebró que los fondos «comenzarán a llegar pronto a Hungría», lo cual, en su opinión, «permitirá impulsar la economía húngara» y proporcionar «lo necesario para que un país funcione y sea humano».
Dineros congelados por el autoritarismo de Orbán
La deriva autoritaria del Gobierno de Orbán y las reformas que han puesto en riesgo la independencia judicial han llevado a la Unión Europea a suspender el desembolso de cerca de 7.600 millones de euros de fondos de cohesión. Además, hay otros 10.400 millones en espera del fondo anticrisis postpandemia.
Para acceder a estos últimos fondos, vinculados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), agosto es la fecha límite para que los Estados miembros soliciten el desembolso, tras cumplir los hitos y objetivos comprometidos. Los pagos podrían extenderse hasta finales de año, delimitando así los márgenes efectivos para la ejecución de los proyectos.
Parte de los fondos congelados a Hungría está sujeta al procedimiento de condicionalidad, el cual frena el pago de fondos europeos si existe el riesgo de que se utilicen para políticas que atenten contra los intereses de la Unión o violen los principios fundamentales del Estado de derecho.
Costa espera cooperación estrecha con Hungría
Más tarde, Magyar se reunió con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien le dio la bienvenida a la capital comunitaria y aseguró que espera «con interés» la «estrecha cooperación» de Hungría en el Consejo Europeo.
Costa afirmó: «La UE se enfrenta a muchos desafíos, pero cuando estamos unidos, Europa siempre cumple. Este año hay un trabajo importante por hacer en el Marco Financiero Plurianual, en Ucrania y en la competitividad».
