El aumento progresivo de las temperaturas y la reducción del manto nival están poniendo en riesgo la alimentación, reproducción y distribución de varias especies de aves alpinas en España. Esta situación ha llevado a algunas de estas aves a la categoría de amenaza de «vulnerable», ya sea por el declive de la población o por su pequeño tamaño, según criterios de la UICN. Esta categorización exige medidas de conservación y gestión en sus hábitats. Con estos estudios, SEO/BirdLife ha publicado tres monografías que aportan multitud de referencias útiles para dar la alerta de su situación y arbitrar medidas de conservación.
El 25 % de la superficie terrestre es montaña
Las montañas son reservorios vitales de biodiversidad. A pesar de ocupar solo el 25 % de la superficie terrestre, albergan el 87 % de las especies de vertebrados y alrededor del 4 % de las especies de plantas con flores. Algunas de estas especies son endémicas, es decir, que no se encuentran en ningún otro lugar.
Los eventos geológicos de orogenia y erosión, la elevación, la orientación, la topografía y la interacción de las montañas con el sistema climático global generan tipos de clima peculiares y complejos. Estos se caracterizan por una fuerte estacionalidad y variaciones diarias pronunciadas, lo que crea gradientes únicos que fomentan una alta variabilidad específica y una gran diversidad de rasgos funcionales.
Esta complejidad es lo que hace que las montañas sean enclaves únicos y característicos, desempeñando un papel multifacético como reservorios de biodiversidad.
Los cambios estructurales en las comunidades ecológicas, impulsados por el cambio climático, son ahora una evidencia irrefutable. Las regiones montañosas están sufriendo especialmente las consecuencias del calentamiento global, lo que está llevando a la desaparición de estas zonas climáticas que actúan como refugio para numerosas especies.
Debido a su altitud, pendiente y orientación al sol, los ecosistemas de montaña son especialmente sensibles a las variaciones climáticas. De hecho, es en estos ecosistemas donde se pueden detectar más rápidamente los efectos del cambio climático que está ocurriendo en nuestro planeta.
A nivel mundial, las especies están experimentando una redistribución de sus rangos de distribución hacia altitudes más altas para escapar al aumento de las temperaturas. Además, aspectos clave para las interacciones ecológicas, como la fenología, también están cambiando a ritmos sin precedentes, con la amenaza futura de que muchas especies puedan llegar a la extinción.
Las áreas de montaña son sensibles a los cambios ambientales debido a su aislamiento y complejidad. Esta alta especialización ha generado un número significativo de endemismos, lo que hace que las áreas de montaña sean especialmente vulnerables y que su conservación sea crucial para el mantenimiento de la biodiversidad.
La urgencia de tener información base sobre la situación de las especies que habitan estos medios es evidente. Sin embargo, existen graves deficiencias en el conocimiento de aspectos básicos de su distribución y abundancia poblacional, a menudo caracterizadas por bajas densidades, difícil detección y complejidad en sus hábitats de cría o dispersión.
Primer censo estatal de estas aves alpinas
Se ha realizado el primer censo a escala estatal con metodología específica en cada caso, actualizando la estimación poblacional y la distribución de tres aves alpinas: el gorrión alpino, el lagópodo alpino y el mochuelo boreal. Estos censos proporcionan ahora información objetiva y actualizada de su estado de conservación.
Existen graves deficiencias en el conocimiento de aspectos básicos de su distribución y abundancia poblacional, caracterizadas a menudo por bajas densidades y dificultad en la detección.
Para las tres especies se han analizado sus patrones de distribución y abundancia, presentándose su distribución en la cordillera Cantábrica (gorrión alpino) y los Pirineos (gorrión alpino, lagópodo alpino y mochuelo boreal). Esta superficie supone el límite meridional de su distribución en el continente, lo que añade a su importancia, ya que se trata de poblaciones especialmente sensibles.
Esta información servirá como referencia para futuras evaluaciones de su estado poblacional y de conservación, y los censos constituyen un primer diseño de programas de seguimiento a largo plazo para estas especies.
Gorrión alpino: colonias que pierden más del 40 % en la cordillera Cantábrica
El gorrión alpino es la única especie de su grupo que ha logrado expandirse ampliamente a través de los principales sistemas montañosos del continente. España mantiene el límite meridional de su área de distribución, lo que le confiere un estatus vulnerable.
Se reproduce en hábitats alpinos, por encima de los 1.900 m de altitud en los Alpes y por encima de los 1.700 m en la cordillera Cantábrica. Este incluye terrenos rocosos y áridos con prados alpinos próximos a grandes paredes verticales, donde utilizan grietas como sitios de nidificación.
Se ha estimado una población de aproximadamente 6.770 individuos (3.386 parejas: 1.560 en la cordillera Cantábrica y 1.826 en los Pirineos). Preferentemente ocupa zonas de alta montaña con presencia de roquedos y praderas alpinas, donde factores como la altitud, cobertura calcárea y persistencia de nieve determinan la idoneidad del entorno.
Estas características hacen que la especie sea especialmente sensible al cambio climático, que está reduciendo la permanencia de la nieve y alterando los microhábitats alpinos. Se ha calculado un posible declive poblacional, especialmente en la vertiente cantábrica, donde algunas colonias han reducido su tamaño en más del 40 % en la última década.
Por estas circunstancias, se estima que debe considerarse a esta especie en la categoría de «vulnerable» en el Listado de Especies protegidas de España, siendo necesario un plan urgente para asegurar su conservación.
Lagópodo alpino: una reducción severa y un futuro muy comprometido por el clima
El lagópodo alpino habita en zonas donde abundan los roquedos, canchales y, en ocasiones, zonas de turbera. Este hábitat presenta escasa vegetación continua debido a la extensión de áreas rocosas con falta de suelo adecuado para asentarse.
Se distribuye en un rango altitudinal desde los 1.620 m hasta los 3.000 m, siempre por encima del límite supraforestal. Este censo determina una población cercana a 945 individuos (356-1.871) para todo el Pirineo, con una estimación de disminución mayor al 37 % en algunas poblaciones.
Considerando las predicciones sobre la evolución de su hábitat debido al cambio climático y los resultados de censos locales, se calcula una notable disminución de la distribución potencial para 2041-2070, lo que generaría reducciones en la extensión de presencia y calidad del hábitat, sumado a su pequeño tamaño poblacional, lo que también lo califica como «vulnerable.»
Mochuelo boreal: menos de 500 ejemplares detectados en todo el Pirineo español
El mochuelo boreal es una especie con amplia distribución holártica, pero escasa en la península ibérica, ocupando fundamentalmente bosques de coníferas en límites supraforestales del Pirineo.
Su reproducción se centra en agujeros de árboles, formados generalmente por el picamaderos negro. En este censo se utilizaron 320 grabadoras que trabajaron diariamente, confirmando la presencia de la especie en 50 puntos y estimando una población total de 483 individuos (206 – 909) en todo el Pirineo español. Su pequeño tamaño poblacional lo clasifica en la categoría de «vulnerable.»
Los resultados de estos estudios resaltan la urgente necesidad de implementar programas de seguimiento estandarizados para detectar tendencias poblacionales y diseñar medidas de conservación. Esto es esencial para mitigar los efectos del cambio climático y la fragmentación del hábitat en estas especies emblemáticas de los ecosistemas alpinos ibéricos.
A esta situación se suman otras amenazas, como la presión turística en zonas de alta montaña, la construcción de infra
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