MADRID, 25 de mayo de 2025 – La Asamblea de Trabajadores del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) ha expresado su oposición directa ante la propuesta del Ministerio de Cultura de transformar la institución en una Entidad Pública Empresarial (EPE). Los trabajadores solicitan que se mantenga la entidad como un Organismo Autónomo reforzado.
Preservación del carácter público
En un comunicado, han indicado que «preservar y reforzar este organismo en su naturaleza de Organismo Autónomo 100 % público es la mejor forma de garantizar que esa labor continúe al servicio de la ciudadanía». Además, han solicitado al Ministerio de Cultura la dotación económica necesaria y los instrumentos que aseguren la «promoción, protección y difusión» de disciplinas como la música, la danza, el teatro y el circo, así como del patrimonio cultural.
Propuesta del Ministerio y contradicciones
El pasado mes de febrero, el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, planteó a los sindicatos la posibilidad de configurar el INAEM como una EPE, manteniendo su naturaleza pública pero con mayor autonomía de gestión. No obstante, según fuentes sindicales, Martí aseguró que «no va a haber privatización», a pesar de que esta propuesta contrasta con el discurso del Ministro de Cultura, quien, apenas un año antes, defendía un INAEM 100 % público. Los trabajadores del INAEM confían en que el Ministerio recupere esa línea de coherencia institucional.
Modelo de otras instituciones culturales
La intención de la propuesta es replicar el modelo de instituciones como la Agencia de Instituciones Culturales de Andalucía o el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB). Sin embargo, los trabajadores del INAEM han expresado que la configuración jurídica de la EPE introduce una «orientación» hacia el rendimiento económico, lo que podría «tensionar la función esencial» del servicio público cultural.
Riesgos para el patrimonio cultural y la empleo
Los empleados del INAEM advierten que esta conversión podría afectar la «conservación y difusión del patrimonio», así como la promoción de propuestas artísticas diversas, incluidas las más arriesgadas o minoritarias. Además, temen que la reforma abra la puerta a una progresiva sustitución del empleo público ganado por oposición, lo que podría llevar a la precarización de las condiciones laborales del personal que hace posible cada espectáculo.
La situación continúa generando un debate intenso sobre el futuro de las instituciones culturales en España y la necesidad de preservar su carácter público y accesible para la ciudadanía.
