
MADRID, 8 Feb. – «Un minuto sin respiración y nuestra demanda de oxígeno supera incluso a la sed que podemos sentir después de una caminata de varias horas. Hasta una persona completamente deshidratada que recibe al fin agua tendrá que dejar de beber en un momento dado para tomar aire. En la jerarquía del cuerpo, la respiración ocupa el primer puesto«, afirma Giulia Enders, médica con formación en investigación microbiológica y experiencia clínica en Medicina Interna y Gastroenterología.
«Tu cuerpo tiene las respuestas» (Planeta) es el libro por cuya publicación Enders ha concedido una entrevista a Salud Infosalus, donde habla de los pulmones y su importancia en nuestra vida. Resalta que al día respiramos de media unas 20.000 veces y alerta de que en torno a un 10% de las personas respiran de forma insana, de manera inconsciente. ¿Cómo darnos cuenta?
Enders señala que si al final del día te sientes muy cansado, o frecuentemente tienes los pies y las manos frías, o incluso experimentas mareos o ansiedad, esto podría deberse a que respiras demasiado rápido o profundo, algo común si padecemos estrés. «Cuando respiras así cambias el pH de tu sangre, se te tensan los músculos de la parte superior del cuerpo, y esto cuesta más energía; es ineficiente y puede hacer que te sientas cansado», advierte la experta.
CÓMO RESPIRAR CORRECTAMENTE
La doctora Enders sostiene que es crucial no respirar de manera estresada. Debemos, de vez en cuando, detenernos y prestar atención a cómo respiramos. «No hay que obsesionarse, sino, por ejemplo, cada vez que cogemos el teléfono y miramos hacia el exterior. En esos momentos, podemos examinar cómo respiramos y si nuestros músculos están tensos», explica.
También indica que deberíamos intentar respirar de forma más pausada, ya que protegeremos y ayudaremos a nuestro corazón. «Cuando expiras lentamente, el corazón se relaja un poco, así como el cerebro y los nervios. Un minuto de respiración lenta disminuye nuestras hormonas del estrés. Hay estudios que demuestran que exhalar de forma más lenta reduce, a lo largo de los meses, las enfermedades relacionadas con el estrés», destaca Enders.
LAS TRES COSAS QUE MÁS DSTRUYEN NUESTROS PULMONES
En este contexto, se le preguntó a Enders por los tres factores que más afectan y dañan nuestros pulmones. Ella lo tiene claro: el tabaco, la contaminación y la mezcla de múltiples agentes de limpieza en los hogares.
Admite que los pulmones tienen cierta capacidad para regenerarse, aunque solo hasta cierto punto. «Incluso cuentan con células capaces de fagocitar impurezas: los macrófagos pulmonares», explica. «Cuando respiras impurezas, son detectadas por estas células específicas del sistema inmunitario, que pueden hasta morir por cuidarnos. Sin embargo, algunas partículas son tan pequeñas que no pueden ser detectadas por los macrófagos, permitiendo que estas sustancias nocivas lleguen a la sangre; por eso es esencial ocuparse de la contaminación atmosférica», concluye la doctora.
